“No se trata de un ámbito especializado, reservado a unos pocos expertos, sino de una dimensión esencial de la misión evangelizadora de la Iglesia, que interpela la conciencia de cada pastor y de cada comunidad eclesial”
El Santo Padre recordó a continuación que la diplomacia pontificia “está animada por una urgencia pastoral que la impulsa no a buscar privilegios sino a intensificar su misión evangélica al servicio de la humanidad”