"Siempre hablas con alguien y te dice que perdió un amigo, un familiar o un hijo; o bien perdieron sus casas o sus puestos de trabajo, porque las zonas laborales también quedaron destruidas"
En su homilía el obispo agradeció a las hermanas por seguir presentes en medio de los pobres y enfermos, a pesar de las dificultades, contagiando el “todo por Jesús” de la fundadora, madre Emilia