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Venezuela: El hospital de campaña de las Hermanitas de los Pobres de Maiquetía

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«El Hospital San José sufrió daños estructurales con el terremoto y no está habitable. Por eso, hemos instalado un hospital de campaña justo al frente», comparte la hermana María Yraida Mora Sánchez, vicaria general de la congregación Hermanitas de los Pobres de Maiquetía, quienes desarrollan un apostolado de la salud en La Guaira y Caracas, Venezuela.

La preocupación de la religiosa, al igual que la de toda la población, es poder seguir encontrando milagrosamente a sobrevivientes, tal como ha sucedido en las últimas horas en medio de los escombros que cubren La Guaira, donde las autoridades ya reportan más de 3.500 fallecidos.

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«Siempre hablas con alguien y te dice que perdió un amigo, un familiar o un hijo; o bien perdieron sus casas o sus puestos de trabajo, porque las zonas laborales también quedaron destruidas», relata la religiosa al describir el día a día de la población tras el sismo.

Atención en los refugios y crisis humanitaria

Además de la asistencia que ofrecen en el hospital, la hermana María Yraida Mora explica: «Estamos yendo también de forma puntual a tres refugios, y la situación es muy, muy difícil. Es complicado porque Venezuela ya venía arrastrando una crisis económica y humanitaria, como gran parte del mundo sabe».

«El pasado domingo celebramos la Eucaristía aquí en la Plaza Padre Machado. Fue presidida por monseñor Pablo Modesto, obispo de La Guaira. La manifestación de fe y de confianza en Dios sigue viva en el pueblo, aun en medio del sufrimiento», recuerda la religiosa.

Un hospital bajo toldos y carpas

La hermana María Mora detalla cómo el centro médico tuvo que transformarse debido a los daños del terremoto: «Nosotros aquí en La Guaira tenemos el Hospital San José, que es un centro de salud tipo 2, bastante completo. También gestionamos el Colegio Madre Emilia en Maiquetía, otros centros de salud en Caracas y un hogar para adultos mayores. Sin embargo, el Hospital San José sufrió daños estructurales severos y no se puede habitar. Por lo tanto, levantamos un hospital de campaña en la plaza que está en frente. Estamos recibiendo el apoyo de la Cruz Roja Italiana, de Avessoc (Asociación Venezolana de Servicios de Salud de Orientación Cristiana) y de los propios médicos de la congregación que pertenecen a la Clínica Padre Machado y al Hospital San José».

La religiosa añade que están trabajando «con carpas y toldos, tratando de acondicionar el espacio. Allí es donde brindamos atención, ya que también gran parte de nuestro personal y colaboradores resultaron damnificados. Asimismo, visitamos diariamente campamentos de carpas donde se encuentran las familias afectadas para llevarles agua, alimentos, medicinas y donaciones básicas. En medio de esta tragedia, no podemos olvidar a los pacientes crónicos: hipertensos, diabéticos o con epilepsia. Hay que cuidar de ellos y suministrarles sus tratamientos precisos para que sus enfermedades no empeoren».

Riesgo de emergencia sanitaria

Ante los temores de un brote epidemiológico, la religiosa señala: «Lamentablemente, la situación sanitaria de nuestro país ya era crítica antes del terremoto. Ahora mismo hay una enorme necesidad de antialérgicos, antihipertensivos y pomadas antimicóticas, ya que el estado Vargas es una región sumamente calurosa y actualmente no hay servicio de agua. Es un sinfín de carencias. También vemos que hace falta mucha hidratación para las personas que todavía están entre los escombros ayudando a buscar sobrevivientes o intentando recuperar algunas pertenencias, que era lo único que les quedaba».

Respecto a la labor del personal médico, explica que «los doctores están agrupando a sus pacientes para hacerles llegar los medicamentos, ya que en el estado Vargas la mayoría de las farmacias quedaron destruidos o permanecen cerrados».

«Los heridos más graves han sido trasladados a los hospitales de Caracas. Aquí nos estamos encargando de la atención primaria de salud: curar heridas y tratar los cuadros de diarreas y virus que ya están empezando a brotar», señala Mora.

Un patrimonio con 138 años de historia

La vicaria general compartió el profundo dolor de la comunidad por el deterioro del Hospital San José: «Es la casa cuna de nuestra congregación. Aquí se encuentra la capilla donde descansan los restos del padre Machado y de la madre Emilia, nuestros fundadores. Este hospital es un emblema no solo para nosotras, sino para todo el estado Vargas (La Guaira). Tiene 138 años de historia».

A pesar de los daños materiales, la hermana María Yraida Mora concluye con una reflexión: «El hospital no es solamente la estructura de las paredes. El hospital es cada uno de nosotros: es cada enfermera, cada médico y cada religiosa que intenta, día a día, dar lo mejor de sí».

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