En una emotiva y organizada Eucaristía presidida por Monseñor Lisandro, junto al párroco el Pbro. Rodrigo Varela y el Pbro. Ricardo Prato, estos jóvenes recibieron la plenitud del Espíritu Santo para ser testigos valientes del amor de Dios
En un recorrido simbólico y pastoral por las distintas subregiones del estado, el Obispo trazó el mapa espiritual de la diócesis a través de sus comunidades
Si la palabra del creador tuvo el poder de hacer brotar el universo entero de la nada, ¿cómo no va a tener el poder de transformar la naturaleza del pan y del vino en su propio cuerpo y sangre?
Concluyó con un urgente llamado a la refundación social (MH 88), enfatizando que al bajar de esta montaña sagrada, cada peregrino debe convertirse en un reflejo del Rostro Sereno, promoviendo la paz, la justicia y la reconciliación en sus comunidades
En la homilía, Mons. Lisandro se refirió al texto del Evangelio señalando que Dios siempre está presente y dispuesto a dar su mano para ayudar a quienes claman a Él, cómo lo hizo con Pedro
Como nos enseñó San Cirilo de Jerusalén, al presentar a Cristo inmolado sobre el altar, intercedemos eficazmente por aquellos que aún necesitan purificación, para que el Dios amigo de los hombres los conduzca a la luz y a la paz perpetua