Jesús experimenta el silencio de Dios para que nosotros nunca nos sintamos solos. Es el grito de quien sufre la soledad o el desánimo. Monseñor nos recordó que “en el abismo del sufrimiento, Dios sigue presente como Padre”, abrazando nuestras propias angustias
"Nadie está tan lejos que el amor de Dios no pueda alcanzarlo. El lavatorio de los pies es la invitación a levantarse y volver a empezar bajo la mirada del Maestro"
Se bendijo la nueva gruta de la Virgen del Valle, cuya imagen fue traída desde Margarita por el Pbro. Jefferson Márquez para proteger a los pescadores y lancheros
“Es necesaria la claridad en la doctrina y la acción”, recordó el Obispo, instando a los sacerdotes a tener un corazón universal que abrace a todos los grupos parroquiales y los laicos hacer vida en su parroquia