Los pobres, los pecadores y los excluidos por la sociedad de la época marcaron su vocación sacerdotal, para ello, fundó la Congregación del Santísimo Redentor (redentoristas)
Los santos patronos de los abuelos son considerados como personas de una fe inquebrantable y entregados por convicción a las promesas de Dios, razón por la cual educaron a la Virgen María en la fe del pueblo de Israel, alimentando en Ella el amor hacia el Creador y preparándola para su misión
El santo es considerado el reformador por excelencia de la profesión de enfermería y de la planificación de las atenciones en los hospitales, lo cual lo hizo acreedor de una cruz roja que el Papa Sixto V le hizo bordar en su hábito religioso, el 20 de junio de 1586
“Durante una época de hambre, socorrió milagrosamente a las multitudes que acudían a Rozzuolo. Dios le concedió el don de la profecía y de obrar milagros, ya que curó a varios enfermos”. Su fama de sabiduría se extendió por toda Italia, a tal punto que recibió una visita del Papa León IX
El santo nos dejó un legado de amor sincero a la Iglesia y un camino accesible para todos: santificarse en la vida ordinaria, en la familia, el trabajo y las pequeñas cosas que forman nuestra existencia diaria
“Fundó la Orden Camaldulense, que combina la vida eremítica con la cenobítica, invitando a sus hijos e hijas espirituales a vivir en comunión con Dios a través de la meditación, el ayuno y la penitencia"