El azul del velo de María representa su humanidad, mientras los trazos dorados de su vestido, simbolizan que ella está llena de la gracia de Dios. La estrella de ocho puntas recuerda la de Belén y la de forma de cruz alude a los íconos orientales que evocan a la Trinidad Santa
Como Acción de la Iglesia, reconocemos en cada niño, en cada madre y en cada familia el rostro vivo de Cristo, que nos llama a servir con generosidad, ternura y esperanza