"Nadie está tan lejos que el amor de Dios no pueda alcanzarlo. El lavatorio de los pies es la invitación a levantarse y volver a empezar bajo la mirada del Maestro"
Acompañado por el vicario parroquial Pbro. Henry Escalante, nuestro Pastor nos invitó a sumergirnos en el capítulo 15 de San Juan: "Yo soy la vid, ustedes los sarmientos"
A través del Espíritu Santo, el santo tuvo el don de hacer milagros, curaciones y una capacidad distinguida para hacer profecías, estas bendiciones lo acompañaron a lo largo de su trabajo religioso
Todo comenzó en la oscuridad de Getsemaní, donde el “Abbá” de Jesús fue un acto de rendición a la voluntad del Padre. Al llegar al Calvario, esa rendición se convierte en victoria
Jesús mismo pidió a sus discípulos preparar cuidadosamente una sala grande para la Última Cena. Él no improvisó. Hubo una delicadeza previa, una sensibilidad litúrgica que hoy nosotros heredamos