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Venezolanos contratan tours de compra para ir a Cúcuta

El venezolano José Luis Laguado y su esposa Dayrín Rodríguez pasaron la madrugada del viernes en San Antonio del Táchira aguardando junto con otros cientos de sus compatriotas a que abrieran el puente Simón Bolívar.

Consigo traían una maleta y un morral completamente vacíos y algunos ahorros en dólares, con la esperanza de aprovechar las ofertas anunciadas por el sector comercial cucuteño en el marco del tradicional Viernes Negro.

Recorrieron 670 kilómetros, casi 14 horas, desde la costera ciudad de Coro, en el estado Falcón, en transporte privado estilo buscama, incluido en el paquete “turístico de compras en Cúcuta” que ofrecen distintas agencias viajes virtuales, que se promocionan por redes sociales en Venezuela.

Desde que se agudizó el desabastecimiento de productos de la canasta básica familiar, así como medicinas, artículos de aseo y repuestos para vehículos, algunas empresas de turismo adecuaron sus servicios a la nueva realidad venezolana.

Ya no brindan paseos turísticos, sino excursiones de compras a ciudades colombianas de frontera como Cúcuta y Maicao, con paquetes que incluyen unidades equipadas con aire acondicionado, música, hidratación y refrigerio, guía a casa de cambios o empresas de remesas para retirar dinero.

En el caso de José y Dayrín, cada uno pagó 50 dólares (unos 170 mil pesos) para reservar su puesto en este tour que prometía “transporte de ida y vuelta, apoyo migratorio, acompañamiento, cruces fronterizo, resguardo de las maletas, refrigerio y asesoría en la ruta de compras”.

Por 30 dólares más, podían acceder a una noche de dormida en un hotel de la calle 10, en el centro de Cúcuta; pero un amigo de la pareja les ofreció hospedaje. Este sábado regresarían a Coro con el equipaje permitido: una maleta de 40 kilos o dos sacos, de 20.

Caracas, de donde más vienen

En el tumulto de gente que iba con maletas por el centro de Cúcuta, el acento venezolano era el referente; pero al afinar el oído, sobresalía el argot caraqueño.

“Vinimos en un tour que organizamos los vecinos del barrio para comprarles la ropa de diciembre a nuestros chamos”, contó Karelys Leal, de 37 años, docente en una escuela de Caricuao, en la capital venezolana.

Por el transporte de ida y vuelta hasta San Antonio, el conductor les cobró 40 dólares. “Nos tocó caminar hasta el puente (Simón Bolívar). Solo me pidieron el carné fronterizo para pasar”, agregó.

Como Karelys, José y Daylín, otros miles de venezolanos llegan a Cúcuta a diario para abastecer sus hogares con alimentos, medicina, ropa, calzado, artículos de aseo personal y regalos navideños.

Según ellos mismos, vale la pena el sacrificio de viajar por 12, 16 o hasta 24 horas en un autobús por diferentes estados de Venezuela hasta a Cúcuta,  ya que además de buenos precios, “hay variedad”.

Leidys Matheus se trasladó desde la ciudad andina de Mérida para comprar los regalos de Navidad para sus dos hijos. Desde el pasado jueves visitó varios almacenes de cadena, para verificar si realmente estaban en descuento.

“Sí hay buenos precios. Vengo buscando unos legos que en Venezuela me salen en 40 dólares. Aquí los vi en menos de 70 mil pesos”, aseguró.

En Maicao el panorama es similar, solo que quienes se trasladan a esa zona de frontera, son venezolanos que viven en el estado vecino de Zulia. Movilizarlos hasta La Raya (límite fronterizo) cuesta 15 dólares.

“Es un viaje de 4 horas, por el número retenes en las vías, pero a mí no me molestan por ser teniente del ejército”, contó un funcionario venezolano que ofrece estos traslados en su vans, pero que por seguridad omitió su identidad.

Venezuela, costosa y dolarizada

El desconocimiento del Bolívar soberano como moneda de cambio es una realidad que se manifiesta en todos los sectores en los que se necesite hacer transacciones en efectivo en Venezuela, debido a la hiperinflación que golpea al vecino país.

Como cuentan los propios venezolanos, un kilo de harina de maíz se vende en dos dólares en las calles de ciudades como San Cristóbal o Maracaibo. En algunas farmacias ya no admiten transacciones con datáfono, solo en efectivo, ya sea en dólares o pesos colombianos.

“En Valencia, una caja de omeprazol, la venden en 85 mil pesos; por eso prefiero venir a Cúcuta donde la consigo en 39 mil”, dijo Sally Díaz, otra de las compradoras que vino únicamente al Viernes Negro.

Otro motivo por el que miles de extranjeros hacen maratónicos viajes hacia Cúcuta, es para conseguir “productos de calidad”, debido a la desconfianza que le genera los pocos alimentos que el gobierno venezolano importa desde México, Turquía y Arabia Saudita y que en almacenes de cadena de ese país también se ofrecen en moneda estadounidense.

Leal contó su experiencia: “El sabor de alimentos como la leche y el arroz me pone a dudar sobre si realmente es lo dice la etiqueta. En cambio en Cúcuta consigo marcas que antes se vendían en Venezuela, con rebajas y que no son falsificadas”. (La Opinión)

 

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