26.3 C
Venezuela
viernes, mayo 15, 2026
HomeIglesiaPapa: "Dejemos que Dios habite nuestro corazón y toque nuestras zonas oscuras"

Papa: «Dejemos que Dios habite nuestro corazón y toque nuestras zonas oscuras»

Date:

NOTAS RELACIONADAS

102 años de Diario Católico: un siglo de verdad y la fuerza de la comunicación en comunión

La fusión de los profesionales de la Vicaría Episcopal de Comunicación y del periódico ha dado origen a una red de reporteros y creadores que asumen el día a día de la Iglesia con una entrega admirable

San Isidro Labrador un obrero de campo que hizo milagros

Luego de varios años trabajando, se casó con una sencilla campesina, llamada Santa María de la Cabeza. Cada día, se levantaba desde muy temprano para asistir a la Santa Misa

Un nuevo Pentecostés para el Colegio Beata María de San José

Que la luz del Espíritu Santo permanezca en el corazón de estos nuevos confirmados para que sean auténticos testigos del Evangelio

Memoria de Nuestra Señora de Fátima renueva la invitación a orar por la conversión 

Monseñor Juan Alberto Ayala, obispo auxiliar de San Cristóbal presidió la celebración, acompañado por los presbíteros Laureano Ballesteros, párroco; Ricardo Casanova, vicario, Reinaldo Balza, párroco de Nuestra Señora del Carmen de La Concordia y Javier Yonekura, rector de la Universidad Católica del Táchira

La Santa Sede inicia una programación diaria en pantallas digitales

El Dicasterio para la Comunicación, en colaboración con Selfiestreet, difundirá imágenes y contenidos relacionados con el Vaticano en algunos de los lugares más emblemáticos de Roma y Milán
spot_imgspot_img

A la hora del rezo del Ángelus, el domingo 2 de enero, el Papa Francisco invitó a los fieles y peregrinos a aprovechar estos días navideños para acoger al Señor en nuestro corazón, no sólo con palabras, sino con gestos concretos. «Invitémoslo oficialmente a formar parte de nuestras vidas -dijo el Pontífice- sobre todo presentándole nuestras zonas oscuras y contándole sin miedo los problemas sociales y eclesiales de nuestro tiempo, porque Dios ama habitar entre nosotros»

El domingo 2 de enero, el Papa Francisco rezó la oración mariana del Ángelus, asomado desde la ventana del Palacio Apostólico del Vaticano junto a los fieles y peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro.

El Pontífice reflexionó sobre el Evangelio del día, según san Juan (Jn 1, 14), que presenta una hermosa frase que siempre rezamos a la hora del Ángelus y que es la única que nos revela el sentido de la Navidad: «El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros». 

Dios: Verbo y carne

Estas palabras contienen una paradoja -dijo el Santo Padre- ya que ponen juntas dos realidades opuestas: el Verbo y la carne:

“Verbo indica que Jesús es la Palabra eterna del Padre, infinita, que existe desde siempre, antes de todas las cosas creadas; carne, en cambio, indica precisamente nuestra realidad creada, frágil, limitada, mortal”

En este contexto, Francisco puntualizó que antes de Jesús eran dos mundos separados: «El Cielo opuesto a la tierra, lo infinito opuesto a lo finito, el espíritu opuesto a la materia».

Ante nuestra fragilidad, el Señor no retrocede

En este sentido, el Papa se detuvo a analizar otro binomio presente en el Prólogo del Evangelio de Juan: luz y tinieblas (cfr. v. 5):

«Jesús es la luz de Dios que ha entrado en las tinieblas del mundo. Dios es luz: en Él no hay opacidad; en nosotros, en cambio, hay muchas oscuridades. Ahora, con Jesús, se encuentran la Luz y las tinieblas: la santidad y la culpa, la gracia y el pecado».

Pero… ¿qué quiere anunciar el Evangelio con estas polaridades? Para Francisco se trata de una cosa espléndida, es decir, el modo de actuar de Dios:

“Ante nuestra fragilidad, el Señor no retrocede. No permanece en su beata eternidad y en su luz infinita, sino que se hace cercano, se hace carne, desciende a las tinieblas, habita tierras extrañas a Él. Lo hace porque no se resigna a que podamos extraviarnos yendo lejos de Él, lejos de la eternidad, lejos de la luz. He aquí la obra de Dios: venir entre nosotros. Si nosotros nos consideramos indignos, eso no lo detiene. Si lo rechazamos, no se cansa de buscarnos. Si no estamos preparados y bien dispuestos a recibirlo, prefiere venir de todos modos”

Dejar que Dios habite en nuestra vida, aunque sea desaliñada

Continuando con su alocución, el Pontífice recordó que, a menudo, nos mantenemos a distancia de Dios porque pensamos que no somos dignos de Él por diversos motivos y aunque esto sea cierto, el Sucesor de Pedro hizo hincapié en que la Navidad, nos invita a ver las cosas desde el punto de vista divino:

“Dios desea encarnarse. Si tu corazón te parece demasiado contaminado por el mal, desordenado, no te cierres, no tengas miedo. Piensa en el establo de Belén. Jesús nació allí, en esa pobreza, para decirte que ciertamente no teme visitar tu corazón, habitar en una vida desaliñada. Habitar. Es el verbo que utiliza hoy el Evangelio: expresa un compartir total, una gran intimidad. Esto es lo que Dios quiere”

Pero para lograr que Dios habite en nuestro corazón -añadió el Santo Padre- cada uno debe hacerle un espacio, aunque no sólo con palabras, sino con gestos concretos:

«Tal vez haya aspectos de la vida que guardamos para nosotros, exclusivos, lugares interiores en los cuales tenemos miedo que entre el Evangelio, donde no queremos poner a Dios en medio», afirmó Francisco invitando a todos a aprovechar estos días navideños para acoger al Señor en nuestro corazón.

Presentémosle nuestras zonas oscuras

Y ¿cómo podemos hacerlo? El Papa sugiere dos formas: deteniéndonos ante el pesebre, «porque muestra a Jesús que viene a habitar toda nuestra vida concreta, ordinaria, donde no va todo bien, donde hay muchos problemas»; y presentándole allí nuestras situaciones, lo que vivimos.

Ante el pesebre, hablemos con Jesús de nuestras vicisitudes concretas -aseveró el Obispo de Roma- invitémoslo oficialmente a nuestra vida, sobre todo a las zonas oscuras, a nuestros «establos interiores». Y también contémosle sin miedo los problemas sociales y eclesiales de nuestro tiempo, porque Dios ama habitar entre nosotros. 

«Que la Madre de Dios, en quien el Verbo se hizo carne, nos ayude a cultivar una mayor intimidad con el Señor», concluyó.

NOTAS RELACIONADAS

102 años de Diario Católico: un siglo de verdad y la fuerza de la comunicación en comunión

La fusión de los profesionales de la Vicaría Episcopal de Comunicación y del periódico ha dado origen a una red de reporteros y creadores que asumen el día a día de la Iglesia con una entrega admirable

San Isidro Labrador un obrero de campo que hizo milagros

Luego de varios años trabajando, se casó con una sencilla campesina, llamada Santa María de la Cabeza. Cada día, se levantaba desde muy temprano para asistir a la Santa Misa

Un nuevo Pentecostés para el Colegio Beata María de San José

Que la luz del Espíritu Santo permanezca en el corazón de estos nuevos confirmados para que sean auténticos testigos del Evangelio

Memoria de Nuestra Señora de Fátima renueva la invitación a orar por la conversión 

Monseñor Juan Alberto Ayala, obispo auxiliar de San Cristóbal presidió la celebración, acompañado por los presbíteros Laureano Ballesteros, párroco; Ricardo Casanova, vicario, Reinaldo Balza, párroco de Nuestra Señora del Carmen de La Concordia y Javier Yonekura, rector de la Universidad Católica del Táchira

La Santa Sede inicia una programación diaria en pantallas digitales

El Dicasterio para la Comunicación, en colaboración con Selfiestreet, difundirá imágenes y contenidos relacionados con el Vaticano en algunos de los lugares más emblemáticos de Roma y Milán

DC.RADIO

RECIENTES

spot_img

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here