En el mes de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer y en Venezuela el día del médico. Por ello, Diario Católico conversó brevemente con Ana Navas, médico, jefe del servicio de neumonología pediátrica del Hospital Central, colaboradora docente del postgrado de Puericultura y Pediatría de ese centro asistencial.
Con más de 40 años de ejercicio profesional, la Dra. Ana Navas es miembro de la Junta Directiva de la Academia de Medicina del estado Táchira y presidenta de la Sociedad Venezolana de Neumonología y Cirugía de Tórax capítulo Táchira. A la par de su labor médica es servidora, como Proclamadora de la Palabra y Cofrade del Santísimo Sacramento, en la parroquia eclesiástica Nuestra Señora de Coromoto en San Cristóbal.
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La entrevista propició una reflexión sobre la importancia de la educación para la salud, resaltó aspectos motivadores para el ejercicio laboral en estos días y la virtud de la fe.
¿Qué significa en Venezuela ser mujer y ser médico?
Realmente es un desafío y un reto. Involucra tener habilidades muy grandes para lograr el equilibrio entre el desempeño profesional y el rol en la familia. Al mismo tiempo, es el agregar la sensibilidad, el acompañamiento, la piedad y la misericordia en atender a los pacientes.
Navas hizo una remembranza y mencionó a la primera mujer que se graduó de médico en Venezuela, la Dra. Lya Ímber de Coronil (1936), fue pediatra, microbióloga y directora del Hospital de Niños de Caracas. En el estado Táchira, la primera tachirense que se graduó de médico fue Josefina Rubio, en 1948, quien se especializó en ginecología e hizo un gran trabajo en la región.
“En esos días, el campo profesional de la mujer era muy limitado, sin embargo, ellas asumieron el desafío de graduarse y desarrollarse. Ambas lucharon por los derechos de la salud, especialmente de los niños y la mujer, todo lo hicieron a la par con sus roles de esposas y madres”.
¿En su labor profesional, qué acontecimientos la han marcado?
“Me marcan todos los días, porque cada familia tiene una experiencia particular y una preocupación. Como pediatra yo debo estar atendiendo al niño y al mismo tiempo acompañando a los padres y también a veces a los abuelos. Ellos ponen en nuestras manos a sus hijos, nosotros tenemos la gran responsabilidad de entregarlos sanos”.
En ese sentido, destacó la importancia de la educación para la salud y cómo es tan necesario orientar al grupo familiar y a la comunidad. “Sin educación, higiene, vacunas, alimentación adecuada y educación, la vida se hace más difícil, e imposible de disfrutarla, y debemos recordar que, entre nuestras responsabilidades como seres humanos está la de ser felices”.
Mencionó factores de cuidado actualmente, como son los casos de tuberculosis, Covid, virus de influenza, embarazo de adolescentes, la transmisión de VIH, VPH y también los accidentes de tránsito que arrebatan la vida o dejan fuertes consecuencias en la salud y en la familia.
“Si nosotros como médicos educamos a las familias y les enseñamos que la salud es un derecho fundamental, ellas se van a abocar a propiciar un ambiente saludable. Es un reto de la medicina, de la sociedad y del estado venezolano, afianzar esas campañas educativas. También es necesario el apoyo de los medios de comunicación. La idea es reforzar las normas, no es solo la medicina ni la atención hospitalaria”.
¿Qué le dice a sus estudiantes universitarios?
“Hay que ser perseverante en nuestros propósitos de vida, trabajar en función del bien común. Yo les digo que hay que ofrecer el acompañamiento al paciente. Los venezolanos hemos sido modelo como médicos por la fraternidad y la formación recibida en nuestras ilustres universidades. El desafío es seguir adelante, porque todo el posible si lo trabajamos al amparo de Dios y de su Santísima Madre”.
Santos Venezolanos
Para finalizar, Navas destacó la particularidad que, desde la fe, inspira y enorgullece este año a los venezolanos.
“Este año tenemos la dicha de celebrar el día de la Mujer y el día del Médico, con los santos venezolanos, Madre Carmen, una mujer valiosa que vivió y reflejó el amor a Dios, especialmente en el Santísimo Sacramento y San José Gregorio Hernández, médico, un hombre de fe que practicaba el Evangelio con su trabajo. Es una honra y estamos premiados pues llegaron a los altares los primeros santos venezolanos”.
Ana Leticia Zambrano


