Con alegría y devoción, la comunidad parroquial de Sagrario-Catedral conmemoró la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.
La jornada inició a las 10:15 a.m. en la Capilla del sector 8 de Diciembre, donde nuestro Obispo, Mons. Lisandro Rivas Durán, bendijo los ramos de palma para iniciar una hermosa peregrinación por las calles de este sector hasta nuestra Iglesia Catedral.
Aclamando a Jesús como Mesías y Rey, cientos de fieles caminaron unidos, recordando que Él es nuestra única esperanza y el centro de estos días santos.
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Durante la solemne Eucaristía, Monseñor meditó sobre el misterio de la Pasión según San Mateo:
La entrega voluntaria: Jesús no es una víctima del destino, sino que se entrega por amor para nuestra salvación.
El contraste del corazón humano: De los vítores del «Hosanna” a los gritos de “Crucifícale”. Monseñor nos invitó a examinar nuestra fidelidad hoy.
El silencio de Jesús: Ante la injusticia y el juicio, el silencio del Señor es la fuerza de quien confía plenamente en el Padre.
La Cruz como victoria: La Pasión no es el final, sino el camino necesario hacia la gloria de la Resurrección.

¡El Lunes de la Misericordia nos espera! Al finalizar la celebración, Monseñor extendió una invitación especial para este Lunes Santo en la Catedral. Viviremos una jornada histórica de Confesiones, donde más de 50 sacerdotes estarán administrando la Gracia y el perdón de Dios.
¡Es el momento perfecto para limpiar el corazón y vivir la Pascua renovados!

Acompañemos a Jesús en su entrega. Que estos ramos en nuestros hogares sean signo de que Él reina en nuestras familias.
Oficina de Prensa DSC – Vicaría Episcopal de Comunicación


