El mes de junio la Iglesia Universal exalta la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y su fiesta solemne se realiza luego de la celebración del Corpus Christi. En el tiempo litúrgico ordinario que sucede a la Pascua, se anima a perseverar en la esperanza y acogerse confiadamente a la misericordia de Dios.
El presbítero Róger Cáceres, párroco de la iglesia Sagrado Corazón de Jesús de La Fría, municipio García de Hevia, destacó el significado de esta solemnidad, centrada en recordar el amor de Nuestro Señor Jesucristo.
“Ante tanta indiferencia y dureza en el corazón del hombre, Jesús manifiesta su presencia y la alegría de la devoción comunicada a Santa María Margarita de Alacoque para que todos nosotros volvamos la mirada a Él y podamos comprender que su amor es inmenso”, dijo el sacerdote.
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Explicó que en la figura del Corazón de Jesús ha recordado al mundo que su entrega fue total y que a pesar de ello, recibe de los hijos de Dios ingratitud y olvido. Sin embargo, sigue esperando la conversión y está dispuesto a perdonar.
“Es a través de los actos reparatorios, de esa cercanía con humildad, que se puede encontrar en el Corazón de Jesús la grandeza, de su misericordia. Por eso decimos desde lo más profundo de nuestro ser “Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío”.
Historia
La devoción al Sagrado Corazón de Jesús se remonta al año 1670 cuando San Juan Eudes celebró por primera vez esta fiesta en la capilla del seminario de Rennes (Francia) y pronto se extendió a otras diócesis. Para este tiempo, el santo había escrito un libro titulado “La Devoción al Adorable Corazón de Jesús” y antes ya había instituido la conmemoración del Corazón de la Virgen María.
En la ceremonia de beatificación de San Juan Eudes, en 1903, el papa León XIII reconoció que “Él fue el primero que, por divina inspiración, les tributó un culto litúrgico” a los corazones de Jesús y María. Más adelante, en 1956, Su Santidad Pío XII compiló los fundamentos teológicos, la fe y la adoración en la encíclica Hauretis Aquas.

Esta carta apostólica explica ampliamente el sentido de la devoción, tal es llamar a la humanidad al amor de Dios expresado en el corazón de Jesús, partiendo de la proclamación del evangelio de Juan: “Si alguno tiene sed, venga a mí. Pues el que cree en mí tendrá de beber. Lo dice la Escritura: De él saldrán ríos de agua viva” (Jn 7, 37‑38).
He aquí el corazón
Otros acontecimientos que resaltan la veneración al Sagrado Corazón de Jesús quedaron marcados en el testimonio de Santa María Margarita de Alacoque, religiosa francesa de la Orden de la Visitación de Santa María a quien el mismo Jesús le reveló que deseaba ser honrado bajo la figura del Sagrado Corazón.
La historia registra que el 27 de diciembre de 1673, mientras la religiosa oraba ante el Santísimo Sacramento, se abrió el sagrario y se descubrió la presencia de Cristo.
“Nuestro Señor tenía expuesto, sobre el pecho, su Sagrado Corazón: este aparecía llagado, rodeado de llamas ardientes y con una corona de espinas encima. Entonces, Jesús, señalando su propio corazón con el dedo, dijo: «He aquí el corazón que tanto ha amado a la gente y en cambio recibe ingratitud y olvido. Tú debes procurar desagraviarme».

En sus relatos biográficos, Santa María Margarita describe cómo en sucesivas manifestaciones Cristo le permitió ver su corazón “con una herida abierta, de la cual brotaba la sangre y el agua de su costado”.
Promesas
De las revelaciones de Jesús a Santa Margarita, ocurridas a lo largo de 18 meses, se desprenden las promesas de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. El desagravio que pide el Redentor es que los fieles lo reciban con frecuencia en la eucaristía, especialmente los primeros viernes de cada mes, y la asistencia a la hora santa.
La santa narra así las promesas de Jesús: «Bendecirá las casas donde sea expuesta y honrada la imagen de su Sagrado Corazón. Dará paz a las familias. A los pecadores los volverá buenos y a los que ya son buenos los volverá santos. Asistirá en la hora de la muerte a los que le ofrezcan la comunión de los primeros viernes para pedirle perdón por tantos pecados que se cometen».
El Señor reveló a santa María Margarita, una promesa dirigida a los sacerdotes: “Daré la gracia de mover los corazones endurecidos”. También ofreció que quienes propaguen esta devoción “tendrán escrito su nombre en mi Corazón y jamás será borrado de él”.

La Iglesia enseña que, para alcanzar las gracias del Sagrado Corazón, los creyentes deben recibir la sagrada Comunión durante nueve primeros viernes consecutivos, teniendo la firme intención de honrarlo y aspirando alcanzar la perseverancia final, es decir, el don divino que permite a una persona mantener el estado de gracia y permanecer fiel a Dios hasta el momento de su muerte.
Por último, ofrecer cada sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.
María
Al día siguiente del Corazón de Jesús, la Iglesia celebra el Inmaculado Corazón de María, tal como desde el principio, San Juan Eudes había profesado veneración a la madre de Dios.
El portal católico EWTN refiere que Sor Lucía Dos Santos, vidente de Nuestra Señora de Fátima también recibió del Señor la petición de honrar los sagrados corazones: “Quiero que Mi Iglesia ponga la devoción al Inmaculado Corazón junto con la devoción a Mi Sagrado Corazón”.
Algunas imágenes del Inmaculado Corazón de María, lo presentan atravesado por una o varias espadas. Esto recuerda las palabras que Simeón le dijo a Nuestra Señora cuando el Niño fue presentado en el templo: “¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!” (Lc 2,35). Eso señala los sufrimientos que ella iba a experimentar.
La Madre de Misericordia prometió interceder por todos sus hijos, especialmente en la hora de la muerte y le indicó a Sor Lucía la devoción de los cinco sábados: confesarse, asistir a la eucaristía, comulgar y meditar el Santo Rosario.
En la Diócesis de San Cristóbal, dos parroquias eclesiásticas están encomendadas al patronazgo del Sagrado Corazón de Jesús. En La Fría, municipio García de Hevia, monseñor Alejandro Fernández Feo, tercer obispo de la Iglesia local erigió la comunidad eclesial el 13 de noviembre de 1955, fecha en que se cumplió una significativa programación con el recibimiento del prelado, procesión hasta el templo, la investidura del primer párroco, presbítero Néstor Chacón Vivas y la solemne eucaristía.
Actualmente el presbítero Róger Cáceres es el párroco de esa entidad eclesiástica. La fiesta patronal se realizará el viernes 12 de junio a las cinco de la tarde y será presidida por el obispo auxiliar, monseñor Juan Añlberto Ayala.
En San Cristóbal, en 1994, en el sector La Castra se erigió la parroquia Sagrado Corazón de Jesús. Su párroco es el presbítero Ricardo Ramírez Prato. Este año, monseñor Lisandro Rivas celebrará la misa a las cinco de la tarde.
Ana Leticia Zambrano—


