El Papa León XIV ya se encuentra en las Islas Canarias, en una visita que incluye dos islas, Gran Canaria y Tenerife y que tiene el foco puesto en la realidad migrante que se vive en el archipiélago español. Esta mañana, desde el muelle de Arguineguín en Gran Canaria donde llegan constantemente “vidas heridas”, “despojadas de casi todo”, “pero nunca de su dignidad”, el Papa se ha reunido con quienes acogen a los migrantes, aquellos que han sabido “reconocer a Cristo en quienes desembarcan marcados por el miedo, el hambre y la violencia, después del desierto, de la noche y del mar”.
Ante el muelle de Arguineguín, puerta de entrada de miles de migrantes que han alcanzado Canarias, tras una de las rutas marítimas más peligrosas del mundo, el Papa ha destacado que “la Iglesia no puede desentenderse de estas aguas ni de ningún lugar donde el hambre, la sed, la violencia, el miedo o el exilio sigan hiriendo la dignidad humana” y ha explicado que, en la actualidad, el peligro para los migrantes no es solo el océano, sino quienes se aprovechan de su vulnerabilidad:
Lea también: Magnifica Humanitas, a modo de introducción
“También hoy existen monstruos que acechan estos mares: mafias que trafican con la desesperación, tratantes que esclavizan mujeres y niños y la indiferencia de muchos que permiten que los pobres sean tragados por la explotación o por el olvido”.
“No se trata de resolverlo todo, sino de estar presentes”
Entre el personal presente que se dedica a la acogida a los migrantes, se encontraba el capitán de Salvamento Marítimo de una embarcación situada en este muelle, atenta a la llegada de pateras a las costas canarias para salir en cualquier momento, y una voluntaria de Cáritas Diocesana. A ellos, y a todos los que se dedican a esta valiosísima labor, el Papa les ha agradecido de corazón por “los rescates, la acogida y el acompañamiento”, “dando testimonio de que la misericordia concreta puede salvar y cambiar vidas”.
“Sus palabras nos muestran dónde comienza la conversión de la mirada: cuando el migrante deja de ser “uno más”, deja de ser una categoría y una cifra. Sólo entonces comprendemos que esa niña podría ser nuestra hija, esos rostros parte de nuestra familia; y entonces, la conciencia se queda sin excusas”.
León XIV ha recordado esta mañana que la misericordia comienza con gestos pequeños: “a veces con unas cuantas galletas y un poco de leche; otras, con cinco panes y dos peces”. Por eso – ha insistido “no se trata de resolverlo todo, sino de ponerlo todo en manos de Dios y de estar presentes allí donde el ser humano sufre”.
Vatican News


