Los fieles se congregaron este lunes en la iglesia San Pedro en Seboruco para participar en la eucaristía con motivo de la solemnidad de San Pedro y San Pablo.
Monseñor Lisandro Rivas, obispo de San Cristóbal presidió la celebración acompañado del párroco presbítero Jairo Contreras y de los sacerdotes de las comunidades eclesiásticas de la zona de montaña y del Vicariato Apostólico del Caroní.
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Monseñor Lisandro Rivas ofreció la eucaristía por la Iglesia Universal, por los sacerdotes y en particular por el pueblo venezolano en medio de la calamidad vivida recientemente. Resaltó que, en medio del dolor, se debe perseverar en la fe, a ejemplo del testimonio de los apóstoles.

Señaló que Jesús confío a Pedro la Iglesia, a un hombre sencillo y aún a pesar de la debilidad del discípulo. Sólo le pidió a Pedro tener fe.
«La única condición que pone el Señor es tener fe. ¿La pregunta Quién es Jesucristo para mí? resuena en cada uno. Y la respuesta debe ser como la de Pedro: «Señor tú eres el Mesías» y confiar en Él plenamente».

Se refirió a la segunda lectura, que señala el testimonio de San Pablo, discípulo misionero. Dijo que estamos llamados a ser Iglesia de puertas abiertas, comprometidas con el bien común.
«Las cartas de Pablo nos muestran lo que debemos ser y lo que debemos hacer, sabiendo que somos de Cristo y vamos a Él».

«Levántate Seboruco, ponte el manto y las sandalias y camina en el Señor» exclamó el obispo al invitar a valorar la misión a la que cada uno está llamado, en la Iglesia, en la familia, en la comunidad; y reiteró la importancia de la oración para recibir luz y fortaleza.
Al momento de las ofrendas, los fieles entregaron alimentos, ornamentos y especialmente hicieron entrega de una casulla, mitra y báculo a monseñor Lisandro Rivas por ser ésta su primera visita pastoral.

Luego de la comunión, monseñor Lisandro recibió la condecoración Honor al Mérito por parte de la Alcaldía del municipio Seboruco. El burgomaestre Luisnel Guerrero saludó al Obispo y le pidió interceder por la causa de canonización de la Sierva de Dios, Medarda Piñero. Igualmente fue condecorado el párroco, presbítero Jairo Contreras.


