El obispo de la Diócesis de San Cristóbal, monseñor Lisandro Rivas se pronunció en torno a los acontecimientos registrados en el país en los últimos días, donde un fenómeno natural generó la afectación de varias familias habitantes de la zona central y costera de Venezuela.
El pastor diocesano esgrimió que en este momento fatídico para innumerables familias hay que ofrecer una palabra de consuelo y aliento que les alimente el espíritu. Reitero que la incertidumbre que reina en todos los afectados que han perdido un ser querido, que han visto como se pierde su patrimonio material bajo escombros, solo podrá ser superada a través de la oración.
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De allí que se forjó la realización a través de la Conferencia Episcopal Venezolana, de la Jornada de Oración por Venezuela con lo cual se estima ensanchar el corazón y aliviar el dolor que reina en tantos connacionales que aún libran una batalla para encontrar a sus familiares para reconstruir su familia y poder continuar con su vida bajo la gracia de Dios.

Bajo la premisa de la ayuda, monseñor informó que se activó desde Cáritas diocesana en conjunto con Cáritas Venezuela la constitución de centros de acopio para recibir las ayudas que desde el corazón los sancristobalenses se harán llegar a los puntos de mayor de consternación provocados por el terremoto del pasado 24 de junio.
Reiteró que se estima con este accionar aliviar parte de esta situación tan compleja y dura que están afrontando el país, de allí que agradece que a todos los que se sumaron a esta iniciativa y que se siguen sumando no detengan ese corazón bondadoso que colma de alegría a quienes hoy están tratando de levantarse una vez más ante la lamentable situación que les tocó vivir.

Monseñor Rivas dilucidó que la caridad es expresión viva y compromiso social de la Iglesia Venezolana, la cual quiere tocar el cuerpo de Cristo sufriente, en estos tiempos de incertidumbre donde la unificación de criterios y el trabajo conjunto será la base idónea para subsanar la pesadumbre que reina en los corazones de los hermanos venezolanos afectados.
Insistió en que se debe invitar a todo los hombres y mujeres de buena voluntad a que consoliden, afiancen y no dejen acabar o minimizar su fe ante las atribulaciones que sacuden sus corazones, este es el momento, aclaró, de mantenerse en oración y acción para ayudarnos como hermanos.
Paz y consuelo
Monseñor Rivas pide en sus oraciones paz, consuelo y fortaleza para aquellos que perdieron a sus seres queridos y a los sobrevivientes y damnificados, para que en Dios encuentren apoyo y esperanza. También a los rescatistas y voluntarios que incansablemente trabajan salvado vidas, que su fuerza no decaiga y sigan en su labor loable.

El obispo reiteró que el Señor está cerca de los quebrantados de corazón, de allí que la esperanza sigue viva y el consuelo para los hermanos afectados llegará a través de la palabra, del apoyo de todos que unidos en trabajo y oración ayudan y apoyan a todos los desfavorecidos por este fenómeno natural que cambió sus vidas.
Destacó monseñor que en este momento tan delicado y lleno de pesadumbre es importante e ineludible elevar una oración al Padre Misericordioso para pedir por el dinamismo de los voluntarios y rescatistas quienes con su esfuerzo alivian el corazón de afectados y damnificados.
Trabajo constante
El obispo de la Diócesis de San Cristóbal reiteró que el trabajo no se detiene y que el aporte de quienes conforman la grey tachirense es aún necesario para dar alivio a todos los afectados por el terremoto, de allí que informó que Cáritas diocesana seguirá en campaña de recaudación de alimentos, enseres y medicamentos que serán trasladados al punto previsto para ser entregados a los afectados.

Monseñor Rivas agradeció toda la ayuda recibida al igual que todos los grupos conformados para ser parte de la solución de un acontecimiento que ha dejado pérdidas humanas y destrozos materiales. Insistió en recordar que la iniciativa seguirá activa puesto que la caridad es expresión del compromiso social de la Iglesia que desea llevar la caricia de Cristo a quienes sufren.
Carlos A. Ramírez B.


