El 6 de agosto, la Iglesia celebra con solemnidad la Transfiguración del Señor. Jesús sube acompañado por sus discípulos Pedro, Santiago y Juan a una montaña alta, y allí su rostro se hace resplandeciente como el sol, y sus vestiduras, blancas como la luz.
Cuenta la tradición que, en este momento, se les presentan Moisés y Elías, representantes de la Ley y de los Profetas, en diálogo con Cristo, repasan cómo será la Salvación de todo el género humano. La escena culmina con una voz que brota de una nube: “Éste es mi Hijo, el Amado; escuchadle” (Mateo 17, 5).
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Este escenario es clave porque configura el momento en que el cielo y la tierra se encuentran de una forma tangible. Los evangelistas Mateo, Marcos y Lucas, los sinópticos, relatan el episodio cada uno con sus matices, pero todos revelan la importancia de este misterio cristiano.
Origen
La Transfiguración se celebró inicialmente por la consagración de una basílica en el Monte Tabor, lugar tradicional del suceso. Desde el siglo IX comenzó a festejarse en Occidente y, entre los siglos XI y XII, se estableció la fiesta en Roma.

En 1457, el papa Calixto III lo elevó a solemnidad en el calendario romano para conmemorar la victoria en la batalla de Belgrado (1456), victoria considerada un signo de intervención divina.
En la tradición oriental, la Transfiguración forma parte de las doce grandes solemnidades, junto con Navidad, Pascua y la exaltación de la cruz, se considera un pilar teológico por exponer la divinización del hombre por gracia divina.
La Diócesis de San Cristóbal, cuenta con una parroquia con este nombre, la cual se encuentra ubicada en el en el barrio Libertador, en el municipio San Cristóbal.

Al ser fundada hace más de cinco décadas, el templo estuvo encomendado a la congregación de los dominicos, pero desde hace 46 la asumieron los diocesanos. El actual párroco es el presbítero José Borelli, mientras que el vicario el Pbro. Leonardo Vivas.
La misa pontifical será a las 9 de la mañana, del domingo 9 de agosto, razón por la cual los sacerdotes invitan al pueblo de Dios a acompañar la celebración.
Maryerlin Villanueva


