Con mucha fe se llevó a cabo la eucaristía para conmemorar la natividad de la Santísima Virgen María y los 374 años de la consagración y aparición de Nuestra Señora de Coromoto, en la parroquia homónima, en el sector de Barrio Obrero, en la ciudad de San Cristóbal.
La misa fue presidida por el obispo auxiliar de la Diócesis de San Cristóbal, monseñor Juan Alberto Ayala, donde las Comunidades Eclesiales de Base rindieron tributo a la Patrona de Venezuela a través de las ofrendas presentadas.
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El templo también fue escenario de una hermosa bendición con la consagración de cuatro nuevos monaguillos: Aranza Villamizar, Grecia Ramírez, Liliana Quintero y Juan Diego de Jesús García. Llena de alegría y fe, la comunidad presenció el momento fundamental en el que, mediante la bendición y la imposición del roquete a manos de sus propios padres, estos niños prometieron servir con fidelidad en el altar y mantenerse firmes en las enseñanzas del Señor.

Durante la homilía, monseñor Ayala ofreció una reflexión sobre la actitud de San José ante la incertidumbre, invitando a la feligresía a buscar siempre la paz y a huir de la división.
Destacó cómo muchas veces la fragilidad humana lleva a crear guerras o guardar rencores en lugar de actuar con humildad, sencillez y pureza de corazón, valores a los que todos estamos llamados por el Bautismo y la Confirmación.

Finalmente, monseñor recordó las palabras del ángel a San José: «No dudes en recibir en tu casa a María», enfatizando que, aunque resulte difícil comprender la voluntad de Dios sin los ojos de la fe, la promesa siempre trae luz. Jesús viene a salvarnos de nuestros pecados y a guiarnos; de la misma manera que María abrió las puertas al Salvador, la comunidad está llamada a recibir en sus hogares y corazones la gracia, el amor y la protección de la Madre de Dios.



