En el marco del II Congreso Eucarístico Diocesano, la Diócesis de San Cristóbal, desarrolló el Conversatorio “Del altar a la sociedad reconstruida: La Eucaristía como motor de cambio”, como preámbulo para la conformación de alianzas con los sectores económicos, políticos y sociales en la búsqueda de atacar las anomalías y distorsiones socioeconómicas, familiares y fronterizas de la región que inciden en el desarrollo actual.
A través del conversatorio se estimó consolidar puntos de encuentro para la defensa de la dignidad humana, la paz y la reconstrucción del tejido social, basados en la unificación de criterios entre la Iglesia eucarística, la academia y las organizaciones sociales es vital para la concreción de los objetos.
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En este orden de ideas los ponentes que respondieron las interrogantes estuvieron encabezados por Mons. Raúl Biord arzobispo de Caracas, sumado un panel de personalidades de importante valía como el Dr. Pbro. Jhonny Zambrano (Dr. En Doctrina Social de la Iglesia y Vicario Episcopal de Comunicación), Dr. Francisco Sánchez (ULA), Msc. Karen Bernal, Lcdo. Carlos Casanova y el Dr. Jesús Gerardo Díaz (UCAT).


Las disertaciones se concentraron en dos grandes preguntas con las cuales se establecieron el diagnóstico que actualmente tiene la región sobre la base fundamentada de ¿cuáles son las principales fracturas sociales que la Iglesia y la sociedad civil deben atender con urgencia para hablar realmente de una “reconstrucción social”? y la otra establecida en la acción y compromiso pastoral ¿cómo pueden la academia y las organizaciones sociales aliarse con la Iglesia eucarística para sembrar estructuras de justicia, paz y derechos humanos en nuestras comunidades?
Con base en el diagnóstico y fundamentación, los ponentes el Dr. Francisco Sánchez (ULA), Msc. Karen Bernal, Lcdo. Carlos Casanova y el Dr. Jesús Gerardo Díaz (UCAT) reconocieron que una de las problemáticas de mayor envergadura que se evidencia en el país es la migración obligatoria en la búsqueda de calidad de vida.


Karen Bernal: “La disolución de la familia derivada de la fractura que fomenta el movimiento migratorio, más en una zona de frontera, limita las oportunidades de desarrollo en la entidad y atenta contra sus habitantes. Fragmentación de la familia y éxodo migratorio. No están fortalecidas las familias, se asume la crianza de niños por los abuelos y abuelos en soledad. Es necesario trabajar con la Iglesia, la sociedad civil para ser muro de contención y aportar soluciones a los niños y jóvenes”.
Dr. Francisco Sánchez: “La pobreza genera desigualdad. La desconfianza que se evidencia en los estados fronterizos no permite que se construyan alianzas, desde el punto de vista académico y en otros ámbitos, la desconfianza es mutua”.


Lcdo. Carlos Casanova: Ante la falta de valores es la Iglesia la que tiene la capacidad de generar transformaciones, bajo esta premisa se reorienta y se da un vuelto al destino de la sociedad, la cual con la sombra de la migración ha ido deteriorándose. La comunidad se pierde, vamos a la caldera de la sobrevivencia sin importar la solidaridad”.
Dr. Jesús Gerardo Díaz: “La erosión de lo público, cada vez somos más intolerantes; hemos dejado de construir un horizonte donde los jóvenes se vean parte importante del desarrollo. El tachirense se caracteriza por la educación y el trabajo. Todos los aspectos mencionados suman. Pero la educación sigue siendo limitada al no tener incentivos. Es una realidad compleja, pero tratable”.


En cuanto a la acción y compromiso pastoral el Dr. Pbro. Jhonny Zambrano esbozo su respuesta sobre tres tópicos que desencadenarán cambios beneficiosos para el pueblo de Dios: Verdad, justicia y libertad. Entretanto Mons. Raúl Biord arzobispo de Caracas, acentuó su disertación basada en que la Eucaristía tiene mucho que ver con la reconstrucción.
Dr. Jhonny Zambrano: “Pensar en la eucaristía es pensar en el bien que Dios nos ha dado. La Iglesia hace la eucaristía y la eucaristía hace a la Iglesia. Estamos convocados a tener presente al Señor. Verdad, justicia, libertad. Formar la conciencia, en medio del crecimiento para que podamos tener los principios de buenos ciudadanos y buenos cristianos. La Doctrina Social de la Iglesia (DSI) permite tener principios claros. La propuesta es realizar mapeos de realidades a la luz de la DSI. Segundo: laicos y clero apliquen ver-juzgar-actuar. Avanzar del asistencialismo a la promoción humana. Tercero: las CEB. Tener sensibilidad, encarnarse con la gente, vivir sus necesidades”.


Monseñor Raúl Biord: “Mirar la fractura que nos ha causado la migración. La eucaristía tiene que ver mucho y todo. La eucaristía no es un acto individual. La eucaristía tiene mucho que ver con la reconstrucción. La parroquia es ir más allá de la casa. Perdonar y pedir perdón, reconciliación, darse la paz, salir a la misión. Fortalecer la formación técnica y académica. Generar la igualdad de oportunidades para construir una sociedad en la que todos quepamos, aunque seamos distintos. Traiciona la eucaristía quien no es capaz de reconocer a Cristo en el hermano necesitado”.










Prensa DS/Vicaría Episcopal de Comunicación


