En este domingo 25 de octubre, Mons. Lisandro Rivas, Obispo de la Diócesis de San Cristóbal, nos comparte un emotivo testimonio sobre su primera santa misa tras su ordenación sacerdotal el 20 de agosto de 1995.
Una experiencia profunda de transformación:
Aquellas palabras de consagración que obraron la transustanciación en el altar también tocaron y llenaron su propia humanidad.
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La Eucaristía nos invita a dejarnos transformar por Dios y a amar al prójimo como a nosotros mismos.
Un llamado a ser “pan partido” para los demás, recordando su labor misionera en tierras lejanas como Kenia.
“El mundo de hoy, nuestro estado Táchira y nuestra Iglesia tachirense necesitan más que nunca de esa sangre de Cristo para que el mundo tenga vida en Él.”
Prensa DSC – Vicaría Episcopal de Comunicación


