La Eucaristía estuvo presidida por Mons. Juan Alberto Ayala Ramírez, en compañía del Pbro. Luis Homero Guerrero (párroco), Pbro. Henry Escalante, Pbro. Domingo Pernía, Pbro. Felix Caicedo, Pbro. Leonardo Vivas, diáconos permanentes, seminaristas y servidores del altar
El mundo, que es el campo de Dios, parece a menudo invadido por la cizaña: la división, la desesperanza y las heridas sociales que dificultan el encuentro
La Eucaristía estuvo presidida por Mons. Juan Alberto Ayala Ramírez, en compañía del Pbro. Luis Homero Guerrero (párroco), Pbro. Henry Escalante, Pbro. Domingo Pernía, Pbro. Felix Caicedo, Pbro. Leonardo Vivas, diáconos permanentes, seminaristas y servidores del altar
El mundo, que es el campo de Dios, parece a menudo invadido por la cizaña: la división, la desesperanza y las heridas sociales que dificultan el encuentro