29.8 C
Venezuela
miércoles, abril 15, 2026
HomeOpinión¡En verdad resucitó!

¡En verdad resucitó!

Date:

NOTAS RELACIONADAS

Fundación Casa Hogar Carpintero de la Montaña: fe y caridad en cada paso del camino

“Vivimos de la misericordia, de lo que nos da el pueblo del Táchira. Es impresionante como la providencia de Dios se hace realidad en este hogar, como Dios hace milagros acá"

Domingo de la Divina Misericordia

La repercusión de esta fiesta en nuestra vida cotidiana debe ser doble: recibir y ofrecer. Quien se sabe profundamente amado por Dios en su miseria, adquiere una nueva sensibilidad hacia el prójimo

Papa: Renovar a la humanidad a una comunión de vida desde la fe

El Santo Padre afirma que es “un don de libertad” que otorga el Señor, “pero debemos hacerlo según su voluntad de amor, que desea renovar a la humanidad llamándola a una comunión de vida, que comienza con la fe”

Cristianos y musulmanes en Argelia: “Aspiramos a la paz de la misma manera”

Un servicio a los más «vulnerables», ya sean mujeres, niños, ancianos o enfermos, vivido «juntos» y capaz de crear una «fraternidad real»

Fiesta de la Divina Misericordia: abrazar el amor de Dios y alcanzar la paz

El culto a la Divina Misericordia está fundamentado en la Palabra de Dios, especialmente en los evangelios: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”
spot_imgspot_img

Charles Péguy escribió alguna vez que no merecía ser considerado un padre de la Iglesia, de hecho, el ser su hijo era algo que lo sobrepasaba. Sin embargo, en estos momentos, y luego de tantos tormentos atravesados por millones de cristianos, me pregunto si será un acto de soberbia considerar a muchos Padres de la Iglesia. Lógicamente, no en el sentido técnico de lo que esto significa, pero sí intentando comprender que, de alguna manera, cuando se vive verdaderamente el cristianismo se está alimentando a la Iglesia con ese «vivir en gracia».

Pensando en Péguy, escribe Martín Descalzo, que cuando un cristiano se comprometía en ese vivir en gracia, comenzaba a derramar semillas con su simple modo de andar, con su hablar, con la más elemental de las sonrisas. Es como si, de manera sencilla y sutil, Jesucristo resucitara en el corazón de cada uno. Ese vivir en gracia que, podemos también suponer, es un resucitar de Cristo en nuestros corazones, nos permitirá, como escribe Péguy en un poema, ver cómo marchan hoy las cosas y estar convencido de que mañana irá todo mejor, “esto sí que es asombroso y es, con mucho, la mayor maravilla de nuestra gracia”. Me resulta inevitable entonces recordar a los dos discípulos que iban camino a Emaús en el Evangelio de San Lucas. Aquella poderosa historia lucana que nos recuerda que la verdad no es ni será algo que se posee, sino que, por el contrario, es un Alguien que nos sostiene.

Lee también: Viacrucis de la ciudad de San Cristóbal 2024: Un grito al cielo contra la trata de personas

La historia de Cleofás y el otro discípulo pone frente a nosotros los códigos para comprender el cambio antropológico que estamos invitados a dar si realmente queremos transformar al mundo. En un tiempo de imposiciones políticas, económicas, sociales, culturales y, algunas veces, religiosas, Jesús, en forma de peregrino irreconocible, nos señala cómo no imponernos frente a los otros, violentándolos hasta rebajar a la mínima expresión su dignidad humana.

Esta historia que nos obsequia San Lucas contrasta de manera radical con las injustas imposiciones que han caracterizado la impronta de los distintos proyectos ideológicos desarrollados en el siglo XX y que siguen haciendo mella en las primeras décadas del XXI. Dos discípulos que, hechizados por la ideología de la desesperanza, no son capaces de reconocer la Verdad que los acompaña, les habla y les hace arder el corazón. No incomoda, no perturba, no violenta, todo lo contrario, los acompaña con la suavidad de la luz del día que cae sobre todos, sin distinción, mostrando los colores del camino, mostrando sin mostrar que mañana todo irá mejor, he allí nuestra esperanza y el sentido profundo de la resurrección.

Le puede interesar: Tierra Santa, el Papa abraza a los padres de dos niñas asesinadas en la guerra

No es Cristo quien les impide reconocerlo, son ellos mismos, cegados por sus propias voces quienes no logran penetrar hasta ese silencio interior, pues el camino hasta él está repleto de tanto ruido (ideologías) que la palabra del Evangelio que los acompaña no logra conectar con su ser. De esa misma manera en que aquellos dos discípulos no alcanzaron a reconocer al Señor, así mismo nos cuesta hoy reconocer al Cristo que, sin duda, vive en el otro que nos rodea, que también nos acompaña, que también nos habla y reclama de nosotros, al menos, un guiño para no sentirse solo.

No entendieron y no entendemos porque no vamos al silencio a buscar allí la palabra. El silencio es lo siempre dado, lo que permanece más allá de mi capacidad. Hay que buscar en ese silencio, en compañía de las Sagradas Escrituras, para arropar con él la brutal arrogancia y prepotencia que las ideologías y la tecnocracia nos han sembrado para distanciarnos de la Verdad y del sentido propio de la existencia. Paz y bien.

 Valmore Muñoz Arteaga

NOTAS RELACIONADAS

Fundación Casa Hogar Carpintero de la Montaña: fe y caridad en cada paso del camino

“Vivimos de la misericordia, de lo que nos da el pueblo del Táchira. Es impresionante como la providencia de Dios se hace realidad en este hogar, como Dios hace milagros acá"

Domingo de la Divina Misericordia

La repercusión de esta fiesta en nuestra vida cotidiana debe ser doble: recibir y ofrecer. Quien se sabe profundamente amado por Dios en su miseria, adquiere una nueva sensibilidad hacia el prójimo

Papa: Renovar a la humanidad a una comunión de vida desde la fe

El Santo Padre afirma que es “un don de libertad” que otorga el Señor, “pero debemos hacerlo según su voluntad de amor, que desea renovar a la humanidad llamándola a una comunión de vida, que comienza con la fe”

Cristianos y musulmanes en Argelia: “Aspiramos a la paz de la misma manera”

Un servicio a los más «vulnerables», ya sean mujeres, niños, ancianos o enfermos, vivido «juntos» y capaz de crear una «fraternidad real»

Fiesta de la Divina Misericordia: abrazar el amor de Dios y alcanzar la paz

El culto a la Divina Misericordia está fundamentado en la Palabra de Dios, especialmente en los evangelios: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”

DC.RADIO

RECIENTES

spot_img

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here