Los incendios forestales que afectan a la Comunidad de Madrid, Castilla y León y Castilla-La Mancha han provocado una de las mayores emergencias de los últimos años en el centro de España. Miles de personas han tenido que abandonar sus hogares, decenas de municipios han sido evacuados y el impacto ambiental ya se considera histórico, especialmente en la provincia de Ávila, donde el fuego ha arrasado espacios naturales protegidos y bosques centenarios.
Mientras los equipos de extinción continúan trabajando sobre el terreno, la Iglesia y Cáritas han activado una amplia red de acogida y asistencia para atender a las personas desplazadas y acompañarlas en una emergencia que, advierten, continuará mucho después de que desaparezcan las llamas.
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En la diócesis de Getafe, la respuesta comenzó desde las primeras horas de la emergencia. Según explica su portavoz, Álvaro de Juana, los sacerdotes abrieron inmediatamente las parroquias e incluso sus propias viviendas para alojar a vecinos evacuados de las localidades afectadas.
La diócesis mantiene contacto permanente con los municipios afectados y con los sacerdotes que permanecen sobre el terreno. Durante el fin de semana, el obispo auxiliar, José María Vendaño, visitó varios centros de acogida donde permanecen alrededor de 3.000 personas que no pueden regresar a sus casas o que las han perdido a causa del incendio.
En estos espacios, voluntarios de Cáritas, junto con Protección civil y los servicios sociales distribuyen alimentos, ropa y productos básicos y alojamientos, mientras sacerdotes ofrecen escucha, acompañamiento y celebraciones litúrgicas. Incluso alguno de ellos ha visto destruida su propia vivienda y comparte alojamiento con el resto de evacuados. Sin embargo, la organización alerta de que el mayor problema comienza a ser emocional.
«Hay personas que sienten que lo han perdido todo y otras que intentan mantener la esperanza», explica De Juana. Muchas de ellas son familias migrantes asentadas desde hace años en municipios del sur de Madrid que ahora desconocen cuándo podrán volver a casa o cuál será el futuro de sus hijos.
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