La red internacional contra la trata de personas Talitha Kum alcanzó en 2025 a 1,21 millones de personas en todo el mundo, casi un 30% más que el año anterior. El informe anual 2025 destaca la expansión de su impacto a través de acciones de prevención, protección y acompañamiento de víctimas y supervivientes, así como iniciativas de formación, desarrollo de capacidades, acceso a la justicia e incidencia política.
Fundada por la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG), la red está integrada principalmente por congregaciones religiosas femeninas y trabaja también en alianza con organizaciones de la sociedad civil y otras instituciones. La prevención continúa siendo el principal ámbito de intervención de Talitha Kum, con más de 928.000 personas alcanzadas. A esto se suma el acompañamiento a más de 27.000 supervivientes y un crecimiento significativo, del 72,4%, en el apoyo para el acceso a la justicia.
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Estos datos adquieren una relevancia particular en el contexto del día mundial contra la Trata de Personas, que se conmemora cada 30 de julio. El lema de este año, «Atrapados detrás de la estafa», pone el foco en una modalidad de explotación que ha adquirido una dimensión creciente con el desarrollo de las tecnologías digitales: la trata de personas con fines de delincuencia forzada en el contexto de las estafas en línea.
Desde 2022, la OIM ha prestado asistencia a cerca de 3.000 víctimas de trata atrapadas en centros de ciberestafas en Asia Sudoriental. Sin embargo, muchas de ellas todavía no son reconocidas como víctimas o supervivientes de la trata, sino que son consideradas delincuentes. En este escenario, la prevención y la identificación de las víctimas adquieren una importancia central, una preocupación que también atraviesa el trabajo de Talitha Kum y las reflexiones de la hermana Carmen Ugarte García, de las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor y miembro del equipo internacional de animación de Talitha Kum.
Prevenir para reconocer los riesgos
Para la religiosa, quien por seis años se desempeñó como coordinadora regional de la institución en Latinoamérica y el Caribe, las cifras del informe representan «un logro, una alegría, una satisfacción».
«Reconocemos que detrás de cada número hay una persona real, una víctima, una persona en riesgo, un sobreviviente que recupera su libertad, un joven que lidera el cambio y, por lo tanto, familias que encuentran esperanza», expresó.
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