Desde que la Diócesis de San Cristóbal asumió el Vicariato Apostólico del Caroní el 20 de julio de 2021, la labor evangelizadora y social en la Gran Sabana experimentó una transformación estructural decisiva. Tras décadas bajo la administración de los Padres Capuchinos, la misión pasó a ser conducida bajo un modelo eclesial diocesano que ha permitido renovar las estrategias de atención en esta extensa geografía del estado Bolívar.
Monseñor Gonzalo Ontiveros, obispo del Vicariato Apostólico del Caroní, destacó que en la labor que adelanta en el estado Bolívar destaca la promoción de vocaciones sacerdotales, la reactivación de internados para garantizar la escolarización gratuita de niños y jóvenes, así como su apadrinamiento para gastos escolares.
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El Vicariato abarca un territorio sumamente amplio donde las distancias y los accesos representan uno de los mayores retos operativos. Según detalló Mons Ontiveros, la jurisdicción cuenta actualmente con seis parroquias y una rectoría, cinco sacerdotes y dos seminaristas enviados desde el estado Táchira, laicos comprometidos, entre otros.
“La comunidad católica se ha venido fortaleciendo. Hay una gran presencia de diversas sectas o denominaciones, como adventistas y bautistas, entre otras, que habían tomado el territorio casi en su totalidad; sin embargo, con la labor de la Iglesia, se ha ido consolidando la presencia católica en los medios de comunicación y en las comunidades indígenas”, dijo.

Destacó que, en el último lustro, se ha consolidado la creación de estructuras evangelizadoras, fortalecimiento con los laicos, la catequesis, la formación de predicadores de la Palabra, la formación.
«El desplazamiento por las grandes extensiones del territorio condiciona significativamente la labor pastoral», explicó el prelado. Los traslados exigen inversiones económicas considerables, pues muchas comunidades aborígenes son accesibles únicamente por vía aérea mediante avionetas.
A pesar de estas limitaciones geográficas, la ubicación limítrofe del vicariato ha facilitado un fructífero intercambio con diócesis fronterizas del Brasil e Italia, las cuales han suministrado tanto aportes financieros como personal misionero, entre religiosas y laicos.
Uno de los logros más significativos destacados por Monseñor Ontiveros es el sostenido crecimiento vocacional dentro de las propias comunidades indígenas, un objetivo prioritario establecido desde el inicio de su encomienda episcopal.

«En este momento contamos con cuatro seminaristas que se encuentran cursando la etapa de Filosofía, y proyectamos el ingreso de entre cinco y seis nuevos aspirantes para el próximo mes de octubre en el Seminario de Ciudad Bolívar», anunció Monseñor Ontiveros. De concretarse estos ingresos, la cifra alcanzará un total de diez seminaristas originarios de la zona.
El Vicariato del Caroní enfrenta una realidad marcada por elevados índices de pobreza, que trae como consecuencia deserción escolar. La atracción del dinero rápido en los yacimientos mineros locales impulsa a muchos jóvenes a abandonar de manera prematura la educación. Es por ello que se ha venido promoviendo la red de internados de la zona.
El acompañamiento institucional a esta labor ha quedado plasmado en recientes visitas pastorales como la presencia del Nuncio Apostólico en Venezuela, monseñor Alberto Ortega; el obispo de la Diócesis de San Cristóbal, monseñor Lisandro Rivas.

“En estas dos visitas la gente ha agradecido mucho conocer al Nuncio, conocer al obispo de San Cristóbal, quienes mostraron su acompañamiento espiritual. El representante del Santo Padre está consciente de lo de lo que allí hay, del trabajo que se está haciendo, del impulso misionero que se está realizando. Entonces ha sido muy oportuna esta visita porque esto nos garantiza a nosotros como Iglesia particular una mayor cercanía a otras instancias como San Cristóbal o la Nunciatura Apostólica”, expresó.
Sostener la operatividad de los internados y las misiones comunitarias requiere del apoyo económico constante de la feligresía y de las instituciones públicas y privadas. Por este motivo, el Vicariato Apostólico del Caroní mantiene activa una campaña de apadrinamiento escolar.
Monseñor Ontiveros detalló que cualquier persona o familia interesada en apadrinar a un niño o joven indígena puede canalizar su contribución mensual mediante la ayuda de los párrocos en sus respectivas comunidades, o contactando a las autoridades diocesanas, entre ellas Monseñor Lisandro Rivas o Monseñor Juan Alberto Ayala en San Cristóbal.

En cuanto a insumos, el obispo aclaró que los elevados costos y riesgos logísticos de transporte terrestre que pueden implicar entre cuatro y cinco días de viaje continuado por carretera hacen que la logística de envío directo no sea la vía más eficiente.
Por ello, se recomienda priorizar las transferencias o depósitos bancarios destinados directamente a las cuentas oficiales de la misión, los cuales son administrados por la Diócesis para la compra oportuna de suministros en los centros de acopio más cercanos al vicariato.
Finalmente, el obispo puntualizó que la hoja de ruta para los próximos meses incluye la realización de los encuentros de convivencia para los nuevos aspirantes al seminario, así como la ejecución continuada del plan de acción pastoral fundado en la sinodalidad, la comunicación efectiva a través de redes y medios, y el servicio prioritario a las poblaciones más empobrecidas de la Gran Sabana.
Maryerlin Villanueva


