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La ética en la economía: Una aproximación desde la DSI

La ética en la economía

Pbro. Jhonny Alberto Zambrano Montoya

Fe creída, Fe vivida


Apreciados lectores de Fe Creida, Fe Vivida, iniciamos un nuevo ciclo de artículos que nos introduciran en los ambitos (economía, política, trabajo, ecología, cultura) de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), donde se busca iluminar desde el Evangelio la Cuestión Social.

En esta oportunidad hablaremos sobre la Economía y las distintas cuestiones que enfrenta, buscando en la Etica una respuesta que ayude al proceso de reflexión de quienes tienen responsabilidades en este ambito social.

En primer lugar, es necesario CONSTATAR que responder a las exigencias morales basadas en la verdad, la libertad y la justicia, no disminuye la eficiencia económica, ni introduce la irracionalidad en la vida económica.

Es segundo lugar, se debe COMPRENDER que no es posible considerar al ser humano sólo desde el valor económico de las cosas.

En tercer lugar, es DESCUBRIR que se pueden vivir relaciones auténticamente humanas de amistad, de solidaridad, de sociabilidad y de reciprocidad en la actividad económica.

Por tanto, es necesario FOMENTAR el respeto y la promoción de la dignidad humana en la vida económico-social.

¿QUÉ DIMENSIONES PUEDE LA ETICA INSPIRAR EN UNA ACTIVIDAD ECONOMICA?

La ética en la economíaEn primer lugar, hay que decir que la Economía ámbito de la vida humana, esta marcada constitutivamente por LA RELACIONALIDAD, en cuanto que somos imagen de un Dios Trinitario, es decir un Dios en relación.

En segundo lugar, que la primacía de LOS OBJETIVOS ECONÓMICOS Y SOCIALES CORRESPONDAN A LAS PERSONAS Y AL BIEN COMÚN por encima del lucro y la ganancia.

En tercer lugar, que los sistemas democráticos e instituciones económicas SALVAGUARDEN LOS BIENES COLECTIVOS O RELACIONALES colocando a disposición de los ciudadanos recursos materiales y culturales que logren un autentico bienestar.

En cuarto lugar, que la producción de bienes materiales y servicios sociales RESPONDAN A LA DEMANDAS DE LAS PERSONAS.

¿QUÉ DIFICULTA LA VIVENCIA ETICA EN LA VIDA ECONOMICA?

Yo creo que es pensar que la observancia de los principios éticos de TRANSPARENCIA, RESPONSABILIDAD Y HONESTIDAD son suficientes para lograr una verdadera y moral actuación económica, llevando a creer que la exigencia de la competitividad de la vida económica debe tener como ÚNICO CRITERIO DE VERDAD LA EFICIENCIA Y LA UTILIDAD.

Ante esto, reflexiono y digo que las repercusiones de esta ausencia Etica en la vida económica, ha traido repercusiones en las condiciones de vida de las personas, como por ejemplo; el abuso de los instrumentos económicos que han repercutido en la situación de dignidad de las personas, trayendo mas pobreza y daño de la casa común. UNA PROPUESTA OPORTUNA es la aplicación JUSTA Y SOLIDARIA DE LA ECONOMÍA, LA LÓGICA DEL DON Y EL PRINCIPIO DE GRATUIDAD, que ayudaran a eliminan las injusticias y fomentan la distribución equitativa de los bienes, poniendo a los pobres y a los necesitados en el primer lugar. Esto nos ayudará a lograr una fraternidad universal que se apoya en la justicia social y el bien común, como lo ha venido señalando el papa Francisco en su Magisterio social.

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 ¿CÓMO AFRONTAR LOS DESAFÍOS DE LA “CUESTIÓN” ECONÓMICA?  

La ética en la economíaEs necesaria una mayor UNIDAD Y COLABORACIÓN entre los pueblos y los hombres. Esto ayudará a la implantación progresiva, y de mayor relevancia en la vida económica, DEL TERCER SECTOR Y DE LA ECONOMÍA SOCIAL (Cfr. Caritas in Veritate, 46).

A partir de un SISTEMA FINANCIERO Y DE MERCADO que de receptividad y sostenga, además de la empresa privada, la organización de los sectores sociales y empresas que tienen fines diversos tales como los objetivos de ayuda mutua y sociales.

Se afirma que la economía tiene sus leyes férreas o fuertes, pero el sistema económico no puede olvidar LAS EXIGENCIAS DE JUSTICIA. El hombre no es naturalmente esclavo de las leyes económicas, por ello debe buscar luchar contra las desigualdades y la explotación humana.

En este sentido, es bueno recordar que las exigencias morales más profundas de la persona tienen importantes efectos beneficiosos en el plano económico. Por ello, la SEPARACIÓN ENTRE ECONOMÍA Y ÉTICA NO TIENE SENTIDO EN LA VIDA, que es siempre una síntesis, porque el sujeto único de toda clase de actividad económica es el mismo hombre, cuyos actos libres y conscientes no pueden estar fuera de la valoración moral.

Por tanto, el sector económico no es ni éticamente neutro, ni inhumano o antisocial por naturaleza. Es una actividad del hombre y, precisamente porque es humana, debe ser articulada e institucionalizada éticamente.

La actividad económica no sólo debe estar regida por LA LÓGICA MERCANTIL, también por la consecución del bien común, que es responsabilidad sobre todo de la comunidad política. Separar la gestión económica, a la que correspondería únicamente producir riqueza, de la acción política, que tendría el papel de conseguir la justicia mediante la redistribución, es causa de graves desequilibrios.

EL PRINCIPIO DE GRATUIDAD Y LA LÓGICA DEL DON deben tener espacio en la actividad económica ordinaria. Para ello, es necesario promover un Desarrollo Integral.

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¿En que se basa un desarrollo integral?

La ética en la economía

El desarrollo humano posee varias DIMENSIÓNES, entre ellas la espiritual, cultural, política, social y económica. Las cuales hoy en día encuentran dificultades para lograr un desarrollo integral, debido la pobreza y la exclusión, el contexto de una sociedad técnica, el materialismo hedonista, el sentido insolidario tanto personal como social, el sentido fatalista de la vida económica, el lucro y la violencia.

Ante este escenario existen algunos FACTORES QUE PUEDEN PROMOVER un desarrollo integral autentico. La apertura a la vida y el respeto a los derechos humanos, una economía interdependiente y solidaría, la aspiración a los bienes espirituales en un marco de libertad religiosa, presentar opciones buenas y justas para los ciudadanos.

Estos DESAFIOS mencionados deben afrontarse, utilizando los recursos técnicos y científicos a favor del ser humano y su dignidad, dando importancia a la libertad humana como la verdadera artífice del desarrollo, considerando el valor y el papel de las instituciones humanas, los programas técnicos y demás aspectos que deben mover nuestra reflexión y acción.

Vivimos en un contexto de GLOBALIZACIÓN que estimula la concentración de poder y de riqueza en manos de pocos, no sólo de los recursos físicos y monetarios, sino sobre todo de la información y de los recursos humanos, lo que produce la exclusión de todos aquellos no suficientemente capacitados e informados, aumentando las desigualdades y la pobreza (Cfr. Aparecida, 62).

Por otra parte, la concepción “economicista” del desarrollo es insuficiente para lograr el objetivo autentico del desarrollo humano. Por ello, es necesario situar el progreso humano en dos aspectos nucleares: LA VOCACIÓN Y LA RESPONSABILIDAD, aspectos que nos remiten a un objetivo NO CENTRADO EN EL TENER SINO EN “SER MÁS”.

Se trata de afirmar y justificar el valor incondicional de la persona humana y el sentido de su crecimiento, buscando la promoción de todos los hombres y de todo hombre.

La gran aportación de la DSI sobre el desarrollo incide, sobre todo, en la verdad del desarrollo, la cual consiste en su totalidad: SI NO ES DE TODO EL HOMBRE Y DE TODOS LOS HOMBRES, NO ES UN VERDADERO DESARROLLO (Cfr. Caritas in Veritate, 18).

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