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La voz de la Iglesia en la época revolucionaria (1/3)

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Pbro. Jhonny Alberto Zambrano Montoya

Fe creída, Fe vivida

Las Asambleas Ordinarias del Episcopado Venezolano (AOEV) nacen desde aquella puesta en práctica del Concilio Plenario Latinoamericano de 1899, al fundarse en 1904 la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV). Desde allí, estas Asambleas, son un momento propicio para reflexionar desde la fe, el acontecer de Venezuela. Actualmente se realizan dos por año, la primera en enero y la segunda en julio. A continuación, presentaré un proceso de síntesis y reflexión sobre el ambiente sociopolítico en que se originan los documentos más significativos de la CEV, durante el periodo 1999-2019.

 ¿DE DÓNDE VENÍAMOS?

 Durante las décadas de los 60 y 70, los presidentes de turno, convencidos de proteger la religión con el sentido de mantener la moral en el pueblo, harán concesiones a la Iglesia, e incluso la protegerán en algunos momentos. Durante la década del 80 se produce una pacífica y productiva convivencia entre la Iglesia y el Estado. Como resultado los diferentes documentos de la CEV fueron dedicados a reflexionar sobre compromisos en el desarrollo de una sociedad con valores en la perspectiva del bien común. Sin embargo, los partidos políticos y los gobiernos de turno, comenzaron a distorsionar el semblante democrático.

 UNA CRISIS QUE SE AGUDIZABA

 En la década de los 90, iniciaba un malestar nacional, motivado por la crisis moral y el pecado social que venía desarrollándose en el país, lo que abriría el periodo presidencial de H. Chávez el 02 de febrero de 1999. Lo primero que hizo fue llamar a una Constituyente para cambiar la Constitución Nacional de 1961. La CEV nombró una comisión para el acompañamiento del proceso Constituyente con el fin de fecundar la identidad nacional tal como se ha ido configurando a lo largo de estos siglos y al mismo tiempo, buscó contribuir a este proceso con su propio empeño de reflexión y renovación, expresado en la preparación y la celebración del Concilio Plenario de Venezuela (CPV).

 UN CONCILIO EN VENEZUELA (2000-2006)

 Los obispos ante los cambios políticos del momento invitaban a promover el diálogo y el consenso interinstitucional, presentando la riqueza que brota de la DSI y su experiencia en la promoción humana y social como contribución a la construcción de una nueva sociedad.

 La Iglesia durante el Concilio Plenario de Venezuela analizó, entre otras cosas, los males que aquejaban a la sociedad venezolana en el documento número 13 titulado: LA CONTRIBUCIÓN DE LA IGLESIA A LA GESTACIÓN DE UNA NUEVA SOCIEDAD, asumiendo el compromiso de la renovación moral y social de la patria, para lograr una verdadera democracia participativa, con proyectos y programas concretos que dieran respuestas específicas, para la reconstrucción de país. Asimismo, el CPV en este documento presentó como un aspecto positivo, el trabajo realizado por la Iglesia durante los últimos 30 años:

 “Los documentos colectivos del Episcopado multiplicados sobre todo en los últimos treinta años, han proclamado abiertamente los grandes valores sobre los cuales se puede construir un mundo mejor, han hecho persistentes llamados a todos los sectores de la población a trabajar con entusiasmo por una Venezuela mejor, y han denunciado abiertamente y con valentía los pecados sociales que han causado tanto daño” (n.60).

 UNA PASTORAL DE LA ACCIÓN POLÍTICA

 Sin embargo, reconocen la necesidad de una pastoral hacia la acción política: «En el campo de la política, escenario donde se configuran las leyes y se toman las grandes decisiones, se evidencia la escasez de laicos formados en la fe y específicamente en la Doctrina Social de la Iglesia, que influyan significativamente en las decisiones que afectan a la nación. Frente al creciente número de laicos que desean formarse teológica y espiritualmente, no se aprecian aún iniciativas y acciones de intensidad análoga para su formación y el compromiso correspondiente, en las estructuras y ambientes de la sociedad civil, particularmente en los campos cultural, social, político y económico» (nn 66-67).

 AÑO 2000-2002

 Una gran pugna entre el gobierno que iniciaba su periodo presidencial y los partidos políticos que iban emergiendo, los obispos declaraban en una DECLARACIÓN ANTE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES: “Estimamos que el país no saldrá adelante sin una sinceración, un espíritu de solidaridad, una búsqueda de acuerdos, la superación de visiones sectarias de asociaciones y gremios, y la cerrazón de los partidos políticos en torno a sus propios intereses. Todo esto implica una revitalización de los valores éticos y religiosos para dar fundamento sólido a la sociedad venezolana” (08 mayo 2000).

En esta observación, se confirma la existencia de actores políticos con pocos valores éticos que tienen su fundamento en LA DSI, por ello, invitaban a la promoción del pluralismo con la reflexión, acción y creatividad de los grupos intermedios, los partidos y movimientos políticos, las organizaciones populares y las comunidades eclesiales, para desterrar el pesimismo político y animar a los venezolanos a no dejar naufragar la democracia.

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 Sin embargo, ya para el año 2002, aumentaba la problemática, esta vez afectando otro sector, los obispos en la EXHORTACIÓN PASTORAL: “EL DIÁLOGO: CAMINO HACIA LA PAZ” indicaban: “Nuestro país vive una situación de efervescencia sociopolítica, con graves consecuencias, como siempre para los más débiles e indefensos. Se hacen más agudos los problemas relativos a la convivencia democrática […] La vigencia del Estado de derecho se ve cada vez más vulnerada. Se experimenta una vez más lo corrosivo de la ineficiencia, el clientelismo y el sectarismo en el ejercicio del poder […] Las posiciones ideológicas se han radicalizado, se pretende imponer modelos políticos y sociales exclusivos y excluyentes, y no se abren espacios para la armonización de visiones […] Se está haciendo cada vez más difícil el sentarse a la mesa del diálogo”.

 La Iglesia reafirmaba su compromiso de sumarse, con todo su patrimonio moral y su experiencia en humanidad, al esfuerzo de transformación, indicando como actitud para avanzar en la búsqueda de salidas democráticas, LA APERTURA AL DIÁLOGO, el cual fue calificado por san Pablo VI como «uno de los mejores fenómenos de la actividad y de la cultura humana” (Ecclesiam Suam 38).

 EL ABRIL DEL 2002

 Con el triunfo electoral en la Asamblea Constituyente y la aprobación de la nueva Constitución, Chávez comienza la reorganización del Estado para colocarlo a favor del partido del gobierno. Transcurren cuatro años (1999-2002) de continuas elecciones plebiscitarias donde el Chavismo intenta conseguir una legitimidad revolucionaria.

 Esto aceleraría la crisis socio-política que se agudizó, cuando el 11 de abril del 2002, se ejecutó un golpe de Estado contra su gobierno, volviendo al poder el 13 de abril en curso. Esto abrió la oportunidad para dar pasos en la consolidación del Chavismo en el poder político, comenzando por la depuración de la Fuerza Armada y Petróleos de Venezuela (PDVSA), en un contexto difícil de polarización, conflictividad social, alzamiento de algunos militares y el paro de la industria petrolera. El criterio prioritario a lo largo de estos años fue la hegemonía política del chavismo.

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 La CEV en un COMUNICADO (11 abril 2022), indicaba que el pueblo requería CAMBIOS PROFUNDOS Y EFECTIVOS, a través de una participación protagónica, en un destino común de paz, libertad y justicia, insistiendo que la “cualidad eminente es la primacía de lo civil: se lucha, se disiente, se expresa con ideas, no con irracionalidad o con violencia”, lo cual se construye a partir de la herencia democrática de Venezuela, manifestada en la armonización de distintas concepciones, proyectos, y modelos.

 En este conflicto, mientras unos reivindicaban el cumplimiento de la legalidad vigente y otros exigían una consulta a la voluntad popular; la CEV en un COMUNICADO (18 octubre 2002) reafirmaba evitar toda violencia y dar pasos hacia acuerdos que superarán la ingobernabilidad, recordando que es un derecho opinar y manifestar libremente.

 No cabe duda que lo sucedido en abril del 2002 – golpe de Estado y paro petrolero – marcaba la historia del gobierno chavista en un antes y después, ya que los cimientos de la estructura del poder público se sacudieron y el poder político estuvo en riesgo, ante la estupefacción del país y la comunidad internacional. Por su parte la CEV jugó un papel importante en la reconciliación del país a través de sus escritos e iniciativas.

Continuará….

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