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Las crisis una oportunidad para encontrarse con Dios

En el planeta tierra hay más de 190 países según la ONU, divididos en 5 continentes, en los cuales se encuentran diferentes estilos de vida e incluso crisis, culturas y demás.

Ya que el ser humano, desde el primer momento del día se está haciendo preguntas:

  • ¿será que me levanto ya,
  • o en cinco minutos más?
  • ¿Hoy qué tengo que hacer?
  • ¿Qué hora es?
  • ¿Ay, Qué no hice ayer?
  • ¿qué tengo que hacer hoy?, entre otras más.

Pero, también se hace preguntas un poco más profundas: Si es joven, ¿qué quiero estudiar? ¿Me quiero casar?; Y así como esas preguntas, hay otras todavía más profundas:

¿Existe Dios? ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué querrá Dios para mi vida hoy? Es así pues, que la vida está marcada por dudas y preguntas, que muchas veces parecen no tener respuesta.

He ahí que las crisis podrían ser de alguna manera, la ausencia de respuestas a preguntas fundamentales de la vida, que puede surgir a partir de planteamientos muy sencillos.

Como por ejemplo

 Yo rezo, yo hago, yo digo, ¿por qué me pasan cosas malas? O, ¿por qué me pasa esto a mí? Haciendo que el sentido de la vida, tambalee o pierda lo que sería su horizonte.

Las crisis según el diccionario de la real academia de la lengua española son un “Cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación, o en la  manera en que estos son apreciados.”

De este modo, las crisis se experimentan como un cambio, un cambio que no siempre es el esperado por todos, y que tiene como consecuencia, perder la esperanza.

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En la vida cristiana, la esperanza tiene un factor importante, pues, dice el Papa Emérito Benedicto XVI en su carta encíclica, Spe Salvi, (salvados en la Esperanza),

que así como Pablo le dijo a los Romanos, también lo dice para todos los cristianos católicos de la actualidad: “en esperanza fuimos salvados” (Rm 8,24).

De esta manera, a pesar de las dificultades que se presentan a lo largo de la vida, de las preguntas que a veces nos inquietan y distraen, la promesa dada por la esperanza en Cristo Jesús, que es la salvación, se ofrece “como fiable”, porque “esta nos permite afrontar el presente.”

En el texto la sociedad del miedo, del sociólogo Heinz Bude, busca afirmar que el hombre le tiene miedo a casi todo, al pasado, al presente y al futuro, pero que se trata de un miedo infundado. En otras palabras, todo nos da miedo, pero no sabemos por qué.

Ese mismo miedo, nos aleja de la felicidad, y nuestra vida va a estar coaccionada por el qué pasará, y con la duda de qué habría pasado si.

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El Cristiano Católico, siguiendo las palabras del Apóstol San Pablo, tiene puesta su esperanza en Dios, en la salvación que éste ofrece a todos los hombres que lo aman y confían en él, y les permite vivir el presente;

Y es que, según la carta encíclica, Spe Salvi, el cristiano tiene una ventaja sobre aquellos que se dejan llevar del miedo, y la falta de confianza en Dios: “el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva a una meta.”

La meta del cristiano católico

Es la salvación, y aunque los problemas de la vida se tornen difíciles y nos inquieten hasta tal punto de exclamar como Jesús: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado (Mt 27,46), “podemos estar seguros de esa meta”, que, como Jesús, es “tan grande que justifica el esfuerzo del camino”, incluso de la muerte.

Maicol Adrián Castro / Diario Católico

Comments (1)

  1. Cada momento como seres humanos es idóneo para encontrarse con Dios pero está claro que aquellos que viven en crisis son los que mas sienten esa conversión al camino del salvador, justamente vemos a través de aquellos que han adquirido una enfermedad terminal o critica que se ve esa conversión y de paso el mismo poder de el salvador.

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