Opinión

Palabras del Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana al comienzo de CXII Asamblea Ordinaria

Introducción.

Un gran saludo a todos y todas. Nuevamente nos reunimos en el nombre del Señor, para reflexionar sobre el ser y quehacer de la Iglesia que peregrina en Venezuela en su testimonio ferviente de amor a Dios y a todo ser humano.

Como bien especifican nuestros estatutos, las palabras del Presidente de la CEV en el mes de Julio, deben ser referidas a la acción de la Iglesia en el ámbito pastoral. Ante la situación que vivimos en el país, es difícil en toda su pureza aferrarse a estos estatutos, porque nuestro interés está encauzado a servir al ser humano en su realidad de persona y pueblo en medio de los avatares que esta misma realidad le impone. Por lo tanto, permítanme señalar solo algunos puntos de interés del ámbito eclesial y presentar posteriormente algunos rasgos de la situación social en la cual estamos sumergidos.

 

Ámbito eclesial.

El Papa Francisco está proponiendo desde su servicio Petrino una renovación de la Iglesia para abrirse cada día más al diálogo con el mundo, con la historia, con las culturas, pero de forma respetuosa y sin imposiciones; busca abrirse más a la humanidad, porque ya no debe ser una trinchera sólo de los cristianos católicos, sino que su propuesta se universaliza y alcanza a todos los hombres y mujeres del orbe entero bajo el paragua de la cultura del encuentro que implica un diálogo más profundo y continuo con las diversas culturas y religiones del mundo.

La Iglesia cree en los jóvenes. La jornada mundial de la Juventud celebrada a finales de enero de este año ha implicado un compromiso de la Iglesia en el acompañamiento de los jóvenes como realidad transformadora en el presente y futuro. La Exhortación postsinodal “Christus vivit” (Vive Cristo) nos compromete a valorar el papel fundamental que los jóvenes realizan hoy en nuestra sociedad. En Venezuela ellos han dado la cara y hasta la vida en la lucha por la libertad y la justicia. No han tenido miedo. Muchos de ellos han sido asesinados, pero sus memorias continúan latentes en esta historia de lucha y esperanza. El Papa les dice hoy: “Él está en ti, Él está contigo y nunca se va. Por más que te alejes, allí está el Resucitado, llamándote y esperándote para volver a empezar. Cuando te sientas avejentado por la tristeza, los rencores, los miedos, las dudas o los fracasos, Él estará allí para devolverte la fuerza y la esperanza” (ChV,2).

Los jóvenes, y entre ellos los estudiantes, han forjado un camino de lucha para la liberación de los amarres que les impide pensar y soñar el futuro. No podemos olvidar a los jóvenes del año 2017, más de cien de ellos fueron asesinados por balas criminales. Nada más pensar hoy en el joven “Rufo”, a quien le fue tronchado su futuro de ver la realidad con sus propios ojos, de percibir los colores y la belleza de nuestros campos, le fue impedido abrirse camino como cualquier otro joven, y ¿cuál fue su delito?, estar en un sitio público que le pertenece a los ciudadanos. ¡Cuántos jóvenes más deben ser mutilados en nuestras comunidades para que entendamos que la democracia y el bienestar que debe venir con ella, están en pleno deterioro!.

Desde la Iglesia alentamos a los jóvenes a no perder la esperanza; esta Venezuela les pertenece, y les animamos a no desfallecer en sus ideales y sueños de liberación de esta su tierra. Quienes han sido obligados a irse por el quiebre del país, sueñan siempre en el retorno para ayudar a reconstruirlo.

La Iglesia no es perfecta y, por tanto, pide perdón por las infidelidades de sus miembros, más cuando se trata de ministros ordenados. La lucha por evitar los abusos sexuales provocados por ministros ordenados, continúa. La reunión de Presidentes de Conferencias Episcopales del mundo entero junto con los superiores y superioras mayores de religiosos y religiosas en el mes de marzo en el Vaticano, fue un hito en la historia de la Iglesia reciente. El gran interés es que aflore la verdad; no ocultar nada, someter a la justicia a quienes delinquen y buscar las formas más idóneas para proteger de este flagelo a los menores. De ahí que todos los episcopados del mundo entero, así como las instituciones eclesiales, están en la obligación de diseñar los instrumentos pertinentes para proteger cada día más a los menores de edad. No ocultar ni ser cómplices de este crimen es la petición permanente. Por eso, en esta Asamblea de obispos, reflexionaremos sobre este grave problema y buscaremos perfeccionar los instrumentos que ya han sido elaborados en el seno de nuestra Conferencia Episcopal con las últimas indicaciones de la Iglesia.

Hemos querido invitar a Mons. Patrón Wong, secretario para los seminarios de la Congregación del Clero, con el objetivo de reflexionar y puntualizar aquellos aspectos y elementos de importancia en la formación de los futuros sacerdotes. Rectores de nuestros Seminarios, directores espirituales, promotores vocacionales, encargados de la pastoral sacerdotal, seminaristas, han sido convocados para estos días de forma que puedan reflexionar sobre la nueva Ratio y las nuevas exigencias de la Iglesia en la formación sacerdotal. Tenemos la esperanza que estos encuentros den fruto para que las nuevas generaciones de sacerdotes se centren en lo que es vital para la Iglesia: Evangelizar, dando testimonio de Jesucristo en medio de la realidad encomendada. Uno de los puntos fundamentales es la formación integral en el seminario, forjarse como verdaderos hombres en lo humano y en la fe.

Este año 2019 ha estado lleno de Asambleas que cierran un cuatrienio y abren otro. En Febrero en la Asamblea General de Caritas América Latina y El Caribe, se eligieron nuevas autoridades y representantes al Consejo representativo de Caritas Internationalis, jugando un papel muy importante la participación de la mujer, al ser dos mujeres las elegidas para representar a la Región en instancias internacionales. Somos la única región de las siete que abarcan al mundo entero, donde dos mujeres directoras de Caritas de sus países participan con voz y voto. Igualmente en el mes de Mayo se realizó la Asamblea mundial de Caritas Internationalis con la elección de la nueva directiva y la aprobación del marco estratégico y operacional para ser desarrollados en los siguientes cuatro años. Es notorio el hecho del interés por nuestro país y su realidad social, que genera alianzas para un servicio a los más desfavorecidos.

Debemos hacer mención de la labor que Caritas en sus distintos niveles, nacional, diocesana y parroquial, está realizando en favor del bienestar de tantos hermanos y hermanas que se encuentran en la pobreza y muchos en la indigencia. Caritas es la caricia de la madre Iglesia a sus hijos e hijas. Felicitamos a la socióloga Janeth Márquez, Directora de Caritas de Venezuela, por haber sido galardonada con el premio humanitario 2019 del Foro anual de InterAction, red conformada por 180 organismos no gubernamentales de todo el mundo. Felicidades.

Otro acontecimiento de interés para la Iglesia en la región fue la Asamblea General del Consejo Episcopal Latinoamericana y El Caribe (CELAM), en el mes de mayo, donde se eligió la nueva directiva y, bajo un serio discernimiento, se aprobó hacer una revisión profunda del ser y quehacer de esa institución. Para ello se creó una comisión integrado por 8 obispos, dos por zonas, podríamos hablar del G8, quienes tendrán la responsabilidad de animar este proceso. El Episcopado Venezolano tiene su representante en Mons. Jesús González de Zárate, Arzobispo de Cumaná.

Hemos conmemorado los cien años de la muerte del Dr. José Gregorio Hernández, hombre preclaro con grandes virtudes humanas, científicas y religiosas, que supo situarse en su tiempo para comprender al ser humano y servirle en lo que era su competencia: la medicina, la salud, la ciencia. En José Gregorio podemos ver la síntesis entre ciencia y fe, profesión y servicio, respeto a la dignidad humana y la dignidad de ser hijos de Dios. Sigamos orando por su pronta beatificación. También hemos celebrado los 120 años de la consagración de Venezuela al Santísimo Sacramento del Altar. Quizá hoy ante los avatares de la modernidad esto suena a cosa del pasado, pero hay que recordar que Dios acompaña siempre a su pueblo, y ha querido que su Hijo se quedase en medio de nosotros como el salvador y el liberador. Bendigamos a Dios por ser Venezuela la nación del Santísimo Sacramento del Altar.

Felicitamos a nuestro hermano Mons. Ramiro Díaz, por volver a su terruño, Machiques, ahora como Vicario Apostólico y también por haber celebrado sus 60 años de vida sacerdotal. Igualmente felicitamos a las Diócesis de Puerto Cabello con su Obispo Mons. Saúl Figueroa por las bodas de plata de erección canónica de la Diócesis, así como a la Diócesis de Margarita y a su Obispo Mons. Fernando Castro que el próximo 18 de julio celebrarán los 50 años de erección canónica diocesana.

Saludamos y felicitamos a la nueva directiva de la Confederación Venezolana de Religiosos y Religiosas (CONVER), a su presidente Fray Eddy Polo y los miembros: Hna. Luisa Córdova, el P. Alejandro Iglesias, la Hna. Fabiola Hernández y la Hna. Julia Pardo. Que el espíritu Santo les asista.

Oramos por la salud de nuestros hermanos Mons. José de la Trinidad Valera Angulo, Obispo de Guanare y de Mons. Ángel Caraballo, Obispo de Cabimas, quienes no pueden asistir a nuestra Asamblea por problemas de Salud. Deseamos la pronta recuperación de ambos.

 

Ámbito Socio-político de Venezuela.

En los primeros seis meses de este año el deterioro de las condiciones de vida de los venezolanos continúa su trayectoria implacable, seguir describiendo la situación de Venezuela es caer en la repetición, pero hay que hacerlo para no olvidar. Esta dura realidad que se repite y se agudiza año tras año, se ve afectada por algunos acontecimientos que han marcado nuestra vida en estos últimos meses y conceptualizan la crisis como sistémica:

  • Crisis Profunda en los servicios públicos, por el colapso de todos ellos. Habíamos tenido a lo largo del tiempo momentos críticos en el funcionamiento de algunos de ellos, pero nunca llegamos a presenciar un colapso sistémico como el que ocurre en la actualidad. Pero lo más lamentable es que no se siente ni se percibe que quienes tienen la responsabilidad de brindar servicios de calidad al pueblo, estén trabajando para reactivarlos. Sólo se hace política mediática en los medios y en las redes. Quizá el gobierno ha sido cuidadoso en darle algo a la capital, a Caracas, para que se sienta como metida en una burbuja protegida en relación con la deplorable situación de otros estados del país.
  • Aumento de la violencia: El temor crece, el miedo se apodera de la ciudadanía y hace presa de las calles, barrios y urbanizaciones. Todos sabemos que cuando se pierde el rumbo democrático, se apela a la fuerza, a la violencia por encima de los valores constitucionales y del derecho. Es una forma no virtuosa de ejercer el poder.
  • Estampida o Diáspora: El empobrecimiento de la clase media y la miseria de los pobres ha provocado el éxodo de más de un 12% de la población. Los que no se habían ido de Venezuela, los más pobres, se están yendo. Lo hacen caminando, con las maletas al hombro. La diáspora crece irrefrenablemente, no podemos detener la ola de emigración. Si la situación económica y social continua en franco deterioro, el país puede perder un 10% más de sus habitantes en los próximos meses. Con la última oleada migratoria, una generación de niños y niñas, no ha visto a sus padres durante meses, y están siendo educados por tías y abuelos.
  • Implantación de un paquete económico: en los últimos meses el gobierno ha buscado la manera de ejecutar una serie de “ajustes” para flexibilizar las políticas cambiarias y de precios, al mismo tiempo recortó la liquidez y restringió el crédito bancario. Este paquete que debió implementar años atrás, lo realiza el gobierno en el momento en el que Venezuela pasa por la mayor pobreza. Todo paquete económico debe ir acompañado de políticas sociales que ayuden al pueblo a sobrellevar este calvario. Es un paquete económico producto de las malas políticas económicas y de la más aberrante corrupción que época alguna haya visto en el país y que ha colaborado para que casi 3.5 millones de venezolanos estén en situación de déficit nutricional.

 

Apoyo Internacional: visitas van y visitas vienen: Michelle Bachelet y el informe sobre la situación de los DDHH en Venezuela.

Michel Bachelet, alta comisionada de las Naciones Unidas para los derechos humanos, visitó Venezuela entre el 19 y el 21 de junio para constatar la situación del país ―que se encuentra en emergencia humanitaria― y proponer mecanismos para la protección de los derechos de los venezolanos. El día 5 de julio, oficialmente, dio a conocer el informe donde se recogen las conclusiones de su visita. Agradecemos esta visita y el acompañamiento brindado a las víctimas y a las instituciones sociales que defienden los DDHH.

Uno de los puntos focales planteados es el debilitamiento y la restricción del espacio democrático en Venezuela, “con la implementación de leyes, políticas y prácticas que han debilitado las instituciones públicas y han menoscabado la independencia del poder judicial” (n.76). Este aspecto es fundamental para la vivencia de los valores y derechos del pueblo. El episcopado venezolano desde hace años ha venido denunciando “una excesiva concentración de poder en un gobierno en el que pareciera diluirse la autonomía de los poderes públicos, lo que ha creado una progresiva distorsión y hasta pérdida de la institucionalidad” (CEV. “Diálogo y perdón para la paz”, n.7); “sin Estado de Derecho y sin poderes públicos autónomos no hay democracia ni se garantizan los derechos humanos” (CEV. “Al servicio de la reconciliación”, 09-07-2002). Esto que denunciábamos los obispos en el 2002 y 2004, hoy se hace formal en el informe.

La violación de los Derechos Humanos por parte del ente gubernamental ha sido un grito a voces en el país. Muchos casos han sido documentados por las instituciones que defienden y promueven los DDHH. Muertes, detenciones extrajudiciales y torturas han tenido que sufrir personas por pensar distinto, por no estar de acuerdo con las propuestas políticas del gobierno. De esto no escapa el sector militar como se corrobora con la tortura y muerte del Capitán de Corbeta, Rafael Acosta Arévalo, lo que repudiamos profundamente, y un número significativo de detenciones. Ante estos hechos debemos seguir promoviendo el derecho a la vida, el respeto a la dignidad humana, el derecho a un nivel adecuado de vida que se ha deteriorado por el “desvío de recursos, la corrupción y la falta de mantenimiento en la infraestructura pública (…) al deterioro de servicios básicos como el transporte público y el acceso a electricidad, agua y gas natural” (n.12), y con mayor gravedad las “violaciones de los derechos económicos y sociales, incluidos los derechos a la alimentación y a la salud, en Venezuela (n. 75)..

Uno de los aspectos de suma importancia para que una democracia funcione, es la libertad de expresión y el derecho de los medios a informar verazmente en el ejercicio de un periodismo de investigación. Por desgracia en el transcurrir del tiempo “el derecho que tiene la ciudadanía a una información veraz se ha visto mermado por una progresiva escalada de intervenciones oficiales que se propone limitar la autonomía de los medios de comunicación”. (CEV-“Convivencia democrática”. 23 Abril 2009, 9).

La situación de los indígenas es dramática al constatarse violaciones de los derechos colectivos de los pueblos indígenas a sus tierras, territorios y recursos tradicionales. El informe señala que “han perdido el control de sus tierras, incluso debido a la militarización por parte de los agentes del Estado” (n.62), lo que ha provocado violencia e inseguridad en sus territorios, con violaciones de diversos derechos colectivos, “entre otros los derechos a mantener costumbres, modos de vida tradicionales y una relación espiritual con su tierra” (n.63). El contenido de los 9 párrafos que el informe dedica a la situación de los indígenas, servirán de argumento en las deliberaciones del Sínodo de la Amazonía en el próximo mes de octubre.

Otro grupo de referencia son los migrantes y refugiados. Es una catástrofe para un país perder un recurso humano que es aprovechado en otro país. El tener que salir del país por la vulneración de los derechos económicos y sociales, puede acarrear una serie de problemas como “condiciones de vida indignas, explotación laboral, discriminación y xenofobia. Estos factores de vulnerabilidad, conjugados con estereotipos hipersexualizados, aumentan la exposición de las mujeres, adolescentes y niñas migrantes a la trata, a la explotación sexual y a otras formas de violencia de género” (n.72), como estamos percibiendo en Gûiria y las fronteras del país.

No será fácil el acatamiento de las recomendaciones dadas en el informe por parte del ente gubernamental, ya hemos conocido la respuesta a casi todos los puntos referidos en dicho informe, pero a pesar de esto, como ciudadanos y conjuntamente con la sociedad democrática es necesario plantear algunas acciones ágiles como la apertura permanente de una Oficina de Derechos humanos de la Organización de las Naciones Unidas en Venezuela; la instalación de una comisión que investigue, documente y haga verificación de las denuncias recibidas; y que la Comisión acompañe en el terreno el proceso de agravamiento de la crisis y de todos los factores que ponen en peligro la vida de los venezolanos. Aunque esto no resuelve del todo la problemática existente en el país, si favorece la búsqueda de la verdad, la protección de la ciudadanía y de las víctimas.

Todo este colapso en los servicios públicos, la complejidad y problemática subyacente en la violación de los DDHH en Venezuela nos debe llevar a ser consciente de la necesidad de una salida electoral donde nuevos actores y nuevas políticas públicas se hagan presentes de forma pacífica y responsable, como debe ser en una verdadera democracia fundamentada en valores; por lo que todos los venezolanos debemos buscar como un todo soluciones que hoy se nos niegan, a las gravísimas carencias de la población.

 

La democracia y su complejidad.

Cuando observamos el deterioro de los valores democráticos consecuencia del ejercicio del mundo político, queda la duda si realmente las experiencias políticas presentes en la realidad social se pueden tildar de democracia o conducen a pensar en algo más referencial como la democracia híbrida (Diamanti, (2014). Democrazia Ibrida. Editorial Laterza. Roma). No podemos quedar tranquilos con decir “esto es lo que tenemos o nos merecemos”, sino más bien preguntar ¿cómo hemos llegado a esto?, ¿cuáles han sido los instrumentos y elementos que han forjado tal deterioro?, ¿qué es lo que alimenta verdaderamente a una democracia?.

Ante estos interrogantes debemos decir que lo expuesto en el informe es el resultado de la actuación de un estado que ha perdido el rumbo democrático y como consecuencia de ello, la ausencia de límites institucionales y legales al ejercicio del poder por el Estado, lo que se traduce en el desconocimiento de las garantías básicas de derechos fundamentales como son el de la vida, la libertad, al debido proceso, el de elegir. Todo tiene que ver con la naturaleza del régimen político porque no se puede conceptualizar un régimen político como democracia cuando en su actuación y por naturaleza, violenta elementos esenciales de la democracia como son el estado de derecho y la libertad a elegir. Es importante, pues, abordar el tema de la democracia, más que como régimen, como derecho que garantiza los otros derechos y protege la libertad, principalmente a elegir de forma libre y justa, de tal manera que sirva de base para la legitimidad de quienes gobiernan y la existencia y respeto de un estado de derecho.

La democracia no es un fin y, por ello, siempre es perfectible. Jamás se llega a ella, sino que se vive en ella, pero se vive como ella es: “un ordenamiento y, como tal, un instrumento y no un fin. Su carácter “moral” no es automático, sino que depende de su conformidad con la ley moral a la que, como cualquier otro comportamiento humano, debe someterse; esto es, depende de la moralidad de los fines que persigue y de los medios de que se sirve” (Juan Pablo II. Carta enc. Evangelium Vitae, 70).

Estos fines y estos medios tienen que ver con el derecho de los ciudadanos a elegir libremente, a controlar a sus propios gobernantes, o bien de sustituirlos oportunamente de manera pacífica, a la existencia de un estado de derecho y una recta concepción de la persona humana, a abrir estructuras de participación y corresponsabilidad, a respetar y promover los derechos humanos; como bien sentencia el Compendio de DSI: “No podemos restringir la vida democrática al respeto formal de las reglas, sino a la vivencia de los valores que la nutren e inspiran: la dignidad de toda persona humana, el respeto de los derechos de la persona, la asunción del bien común como fin y criterio regulador de la vida política” (n. 407).

Ante el continuo deterioro de la vida la mayoría de los venezolanos queremos salir de esta situación; pero esto no debe hacernos perder el rumbo. Hay procesos difíciles que hay que enfrentar con instrumentos adecuados, no con improvisaciones como desgraciadamente hemos visto, sino pisando firme y siendo conscientes que todo cambio importante cuesta, al ser tantas veces una lucha entre el bien y el mal.

 

Mantengamos la esperanza.

El Papa emérito Benedicto XVI nos indicaba un camino de compromiso, el amor como “una fuerza extraordinaria que mueve a las personas a comprometerse con valentía y generosidad en el campo de la justicia y de la paz” (C in V, 1). Desde el amor a nuestra Patria sentimos la necesidad de construir una nación que valore la vida, la dignidad humana, el respeto de los derechos humanos y la participación ciudadana a través de una verdadera inclusión, haciéndonos capaces de encontrarnos para la reconstrucción del tejido social del país.

Desde esa fuerza del amor hacemos un llamado a la dirigencia política para que se dediquen con esmero a su labor política, superando las diferencias partidistas y los intereses particulares que le hacen tanto daño a las esperanzas cifradas por el pueblo en ellos, busquen desinteresadamente el bien del pueblo; al estamento militar a sentirse llamados a vivir su vocación castrense, trabajando para crear condiciones de seguridad, estabilidad y fraternidad en un mundo donde la violencia quede desterrada y la paz sea un bien real, pónganse de parte del pueblo que sufre, no los maltrate, recuerden que también ustedes han perdido su libertad y la paz. A los constructores de la sociedad a aportar desde el trabajo, las ciencias, las artes, la técnica, el mundo de las ideas, elementos que ayuden a desatar los nudos que asfixian a la sociedad y sus instituciones. A los hijos e hijas de la Iglesia a saber sintetizar las responsabilidades cotidianas con la vida de fe, comprometiéndose cada día en la búsqueda de una sociedad que de oportunidades de un desarrollo humano integral; acompañemos al pueblo solidariamente para multiplicar obras que ayuden a los más vulnerables en estos tiempos que vienen.

La Iglesia seguirá permaneciendo al lado del pueblo, principalmente al lado de los que más sufren, de los más vulnerables. Bien lo ha señalado Monseñor Mario Moronta en el acto eucarístico al decir: “Los obispos, primero que nada, en sintonía con Cristo a quien estamos sacramentalmente configurados, formamos parte del pueblo y estamos a su servicio. No podemos darnos el lujo de quedarnos fuera”. Pero no somos nosotros solos, la solidaridad en tiempos de crisis se hace patente con la aparición de un gran voluntariado que abre el camino de servicio para dar vida, dar esperanza y caminar juntos. Ojalá sean muchos los que se sumen a sabiendas que falta mucho camino por recorrer en esta grave crisis.

Ante la incertidumbre de un futuro con muchos interrogantes hagamos valer la creatividad haciendo uso de nuestras propias capacidades como fuerza de cambio hacia una nueva sociedad. En un mundo de cambios vertiginosos no se puede improvisar ni quedarnos haciendo “más de lo mismo”, por lo que hay que diseñar el futuro entre todos. (Doc. 2 CPV desafío 4) “Nos toca actuar en lo que creemos. Esto nos desafía a que sin la sabiduría del discernimiento podemos convertirnos fácilmente en marionetas a merced de las tendencias del momento”. (Exhort. Ap. Gaudete et exsultate, 167; cf. Christus Vivit, 279). Sigamos adelante testimoniando al Resucitado y siguiendo los pasos de quienes nos han precedido en la construcción de una sociedad digna, libre y solidaria.

Muchas gracias.

 

Mons. José Luis Azuaje Ayala, Arzobispo de Maracaibo y Presidente de la CEV, en la CXII Asamblea Episcopal Venezolana, 7 de julio 2019.

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