El Papa León XIV ha llegado a Barcelona procedente de Madrid este martes 9 de junio, iniciando así la segunda etapa de su viaje a España. A su llegada al aeropuerto de El Prat, el Santo Padre fue recibido por algunos representantes de la Generalitat de Catalunya. Desde allí se ha trasladado en coche hasta la catedral de Barcelona, para la oración de la Hora Media.
Al llegar a la catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia, el Papa fue recibido por el arzobispo metropolitano de Barcelona, el cardenal Juan José Omella Omella. Posteriormente entró en una de las capillas para un momento de oración delante de Santísimo Sacramento y, sucesivamente, recorrió la nave central. Tras unas palabras de bienvenida del cardenal Omella, el Santo Padre pronunció su homilía, en la que leyó algunos fragmentos en catalán.
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Haciendo referencia a la lectura proclamada, León XIV reflexionó sobre dos imágenes: la Esposa y el Cuerpo. La primera, explicó el Papa, nos recuerda que la Iglesia, y en particular esta asamblea, rica de dones y carismas y de la variedad de las historias de cada uno, es ante todo una Esposa amada.
“Dios os ha querido aquí, porque ama en vosotros y en vuestro estar juntos una belleza y una bondad únicas y sagradas”, aseguró a los presentes. Asimismo, subrayó que la Iglesia “es fruto de un acto de amor que la precede y que viene de Dios” y, ante todo, “crece dejándose amar por Él, unida, con corazón humilde y agradecido, porque sólo quien se deja amar por Dios puede construir, con los demás, las obras del amor”.
Haciendo referencia a unas palabras que el Papa Francisco dedicó a esta comunidad diocesana, León XIV explicó que el “clima que estamos llamados a difundir en nuestros ambientes” debe ser “un clima de familia, en el que se vive juntos, conscientes de la filiación y de la llamada común, solidarios, abiertos, capaces de misericordia, de sacrificio, de atención recíproca, de perdón”. También evocó unas palabras de su predecesor Juan Pablo II durante su visita a esta ciudad en 1982, cuando animó a “proclamar ante la Iglesia que esta ciudad y esta región son un hogar amplio y abierto a la fraternidad cristiana”. En sus palabras – prosiguió el Papa – encuentran un lugar los rostros de tantos hermanos y hermanas que entre vosotros se han entregado y se entregan para construir armonía y comunión, más allá de toda polarización. Según afirmó León XIV, estas personas hoy se ven confirmadas en la vitalidad de las numerosas obras de anuncio, de formación y de caridad de las que todos vosotros sois animadores y protagonistas.
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