En su catequesis dirigida a los fieles desde la Plaza de San Pedro, el Papa recordó las palabras del Venerable Pío XII en su Encíclica Mediator Dei, donde se define a la Iglesia como «un organismo vivo».
Por esta razón, el Pontífice señaló que la Iglesia crece y se desarrolla también en lo que respecta a la sagrada liturgia, adaptándose y acomodándose a las circunstancias y exigencias que se presentan en el transcurso del tiempo.
Lea también: Pentecostés y día del Seminario: Fuego, vocación y esperanza en Venezuela
El Papa subrayó la plena continuidad de este principio con el Concilio Vaticano II. Citando el Proemio de la Constitución Sacrosanctum Concilium (SC), destacó que a la asamblea conciliar le corresponde de un modo particular «proveer a la reforma y al fomento de la Liturgia».
Los objetivos fundamentales de dicha asamblea dijeron el Papa, se centraron en: Acrecentar de día en día la vida cristiana entre los fieles; Adaptar mejor a las necesidades de nuestro tiempo las instituciones sujetas a cambio; Promover todo aquello que pueda contribuir a la unión de cuantos creen en Jesucristo; Fortalecer lo que sirve para invitar a todos los hombres al seno de la Iglesia.
Vínculo entre liturgia y vida eclesial
Durante su alocución, el Santo Padre hizo referencia a un momento histórico donde se advertía con fuerza la necesidad de una renovación de las formas rituales. Estas formas son el medio por el cual, desde hace siglos, la Iglesia realiza la glorificación de Dios y la santificación del pueblo cristiano.
“Gracias al movimiento litúrgico se había madurado la convicción, expresada posteriormente por san Juan Pablo II, de que «existe, en efecto, un vínculo estrechísimo y orgánico entre la renovación de la liturgia y la renovación de toda la vida de la Iglesia. La Iglesia no sólo actúa, sino que se expresa también en la liturgia, vive de la liturgia y saca de la liturgia las fuerzas para la vida».”
Vatican News


