El padre Borelli recuerda que un 24 de diciembre, monseñor Mario Moronta lo llamó para decirle que lo necesitaba en Táriba. “Yo no lo creía”, dice. Y los siguientes 16 años fue el párroco de la morada de Nuestra Señora de la Consolación
La eucaristía nos consoló con la promesa de la Plegaria Eucarística III: en el reino eterno, Dios mismo enjugará toda lágrima de nuestros ojos y, al contemplarlo tal como es, seremos para siempre semejantes a Él
Recuerda usar siempre la misma imagen y nombre en todas las redes para ser fácilmente identificables, y mantén siempre las cuentas abiertas; la Iglesia es de puertas abiertas, y sus redes también deben serlo
El padre Borelli recuerda que un 24 de diciembre, monseñor Mario Moronta lo llamó para decirle que lo necesitaba en Táriba. “Yo no lo creía”, dice. Y los siguientes 16 años fue el párroco de la morada de Nuestra Señora de la Consolación
La eucaristía nos consoló con la promesa de la Plegaria Eucarística III: en el reino eterno, Dios mismo enjugará toda lágrima de nuestros ojos y, al contemplarlo tal como es, seremos para siempre semejantes a Él
Recuerda usar siempre la misma imagen y nombre en todas las redes para ser fácilmente identificables, y mantén siempre las cuentas abiertas; la Iglesia es de puertas abiertas, y sus redes también deben serlo