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PROPUESTA PASTORAL PARA UNA ACCIÓN POLÍTICA EN VENEZUELA

FE CREÍDA, FE VIVIDA

Pbro. Jhonny Alberto Zambrano Montoya

El pasado 16 de junio del 2021 en la Pontificia Universidad Lateranense (Roma), se realizó la defensa pública de mi Tesis Doctoral en Doctrina Social de la Iglesia (DSI), titulada: PROPUESTA PASTORAL PARA UNA ACCIÓN POLÍTICA EN VENEZUELA A LA LUZ DEL PENSAMIENTO SOCIAL DE SAN PABLO VI. Dicha Tesis fue valorada por la Comisión Académica con la mención honorifica SUMMA CUM LAUDE por su originalidad y novedad en el campo de la DSI. A continuación, les comparto una síntesis de la misma.

Durante el proceso investigativo busqué dar respuesta a una pregunta: ¿QUÉ CAMINO SE PUEDE DELINEAR EN UNA PROPUESTA PASTORAL PARA UNA ACCIÓN POLÍTICA EN VENEZUELA CAPAZ DE INVOLUCRAR A LOS VENEZOLANOS COMO SUJETO SOCIAL EN LA REFUNDACIÓN DE LA SOCIEDAD, TOMANDO COMO REFERENCIA EL PENSAMIENTO SOCIAL DE SAN PABLO VI? Para buscar responderla desarrollé un itinerario por medio del método del Discernimiento Pastoral través de cuatro capítulos que han permitido llegar a lo que a continuación les comparto.

EL MÉTODO DEL DISCERNIMIENTO PASTORAL basado en el principio de Encarnación permitió asumir la relación Iglesia-Sociedad en Venezuela, mediante una propuesta evangelizadora de las realidades sociopolíticas en dificultad, inculturando y encarnando el Evangelio desde la promoción humana, donde lo universal del pensamiento social de san Pablo VI buscó la aplicabilidad en situaciones concretas respecto a la acción política de pueblos, comunidades y personas de la sociedad venezolana, logrando una gestión consciente y responsable del tiempo, entendido como una dimensión de la vida pensada.

La acción pastoral de la Iglesia es siempre proyectual, y ella se concreta en tres niveles: orientaciones, proyecto y programación. Para hacerlo posible hemos venido desarrollando el discernimiento de los signos de los tiempos, que Gaudium et Spes presenta en tres fases en sintonía con las tres dimensiones del método: Kairologica, Criteriológica y Operativa.

En un primer momento desarrollamos la DIMENSIÓN KAIROLÓGICA del método del Discernimiento Pastoral mediante el análisis del proceso histórico que dio paso al sistema democrático hasta la actual crisis sociopolítica que vive Venezuela, colocando en evidencia cómo la Iglesia acompañó este proceso, a través de tres momentos: el antecedente (1904-1957), la consolidación (1958-1978) y el declive de la democracia (1979-2021).

El ANTECEDENTE: Los procesos políticos se desarrollaron entre militares y civiles, con dos dictaduras y un período intermedio que buscó dar pasos democráticos a través de un movimiento social a partir de 1936, basado en partidos políticos y pueblo organizado. La Iglesia luchó desde una postura defensiva de la doctrina y búsqueda de seguridad jurídica, pero gracias al pontificado de Pío XII y la figura de mons. Arias Blanco logró asumir otra postura encendiendo la valentía de los partidos políticos y la sociedad civil para dar inicio al periodo democrático.

LA CONSOLIDACION: Comienza a consolidarse la democracia derribada la dictadura, con la aspiración de una mejor sociedad. Con cuatro periodos presidenciales – ahora sin militares y en manos de civiles –, se fortalecía la democracia. Venezuela vislumbraba con amplias oportunidades de relaciones internacionales de intercambio gracias a la abundancia del oro negro, al igual que una movilidad social y consolidación institucional, con una cultura civilista y pluralista, con desarrollo integral. Sin embargo, luego de la nacionalización del petróleo en 1976 cayó en una estrategia populista de clientelismo y paternalismo de masas, con el objetivo de mantenerse en el poder, corrompiendo a la clase dirigente de aquel momento, que a su vez no se preocupó por formar relevos dentro de sus filas que pudiesen continuar el sistema democrático que habían iniciado.

La Iglesia en este periodo, orientó y motivó a los católicos que tenían responsabilidades políticas. De igual manera, iluminó a la opinión pública transmitiendo la DSI por medio de sus documentos oficiales, llamando a la promoción humana integral, animando a crear líneas de participación de todos los sectores mediante el diálogo.

EL DECLIVE: Es un periodo donde comenzó a percibirse las consecuencias de la estrategia populista afianzada en una economía basada en la renta petrolera, sin una inversión sería en lo económico y social, llevando a la dirigencia política a un posicionamiento partidista alejado de los intereses del pueblo y despojándolo de ser sujeto social; dando pie al quiebre de la democracia con la desilusión de las masas populares que dio paso a grandes fenómenos sociales como el viernes negro (1983), el caracazo (1989) y los dos intentos de golpe de Estado (1992). Asimismo, la ruptura del bipartidismo que gobernó casi por cuatro décadas, lo que ponía en evidencia el deterioro de los partidos políticos.

LA IGLESIA a través de la Conferencia Episcopal Venezolana y mediante diversos documentos venía denunciando y advirtiendo la situación, pero la dirigencia política no atendió los diversos llamados. Ante este escenario se presenta H.R. Chávez con una propuesta política de participación popular, donde el colectivo se sintió identificado y lo llevó a la presidencia de Venezuela en las elecciones de 1998.

Pasados dos décadas, verificamos que su propuesta no logró responder a la profundización de una democracia más participativa en la toma de decisiones y mejoramiento de las condiciones de vida. En la actualidad (2021) predomina un gobierno con asentamiento militar y un centralismo estatista que aparentemente expresa participación popular, pero que en realidad asfixia los movimientos sociales, las organizaciones populares, la sociedad civil y los partidos políticos. El mesianismo político, el paternalismo y asistencialismo estatista son, entre otros, las causas de la crisis sociopolítica, económica y moral de Venezuela.

Actualmente en Venezuela tenemos una acción política bloqueada, donde el Estado ha ido disminuyendo la participación y protagonismo de la sociedad civil. La actual clase dirigente ha priorizado objetivos particulares de grupos minoritarios, olvidando al auténtico y único destinatario: el Pueblo.

Buscando responder a esta problemática asumimos desde la DIMENSIÓN CRITERIOLÓGICA el pensamiento social de san Pablo VI enmarcado en su humanismo integral, logrando encontrar una respuesta fundada en su vivencia familiar, social y eclesial que hicieron de él un pastor guiado por la intuición pastoral, caridad apostólica y sensibilidad social.

Para ello, nos preguntamos: ¿QUÉ OFRECE EL PENSAMIENTO SOCIAL DE SAN PABLO VI A LA ACCIÓN PASTORAL PARA UNA ACCIÓN POLÍTICA QUE PROMUEVA LA REFUNDACIÓN DE LA SOCIEDAD VENEZOLANA? Su pensamiento social, que forma parte de la DSI, no pretende ofrecer soluciones técnicas o mezclarse en la política del Estado venezolano, ofrece una línea humanista basada en la ética social que coloca al centro a la persona humana y el bien común, dando base a una auténtica democracia.

De su pensamiento social, presente en sus documentos, mensajes y escritos estudiados en el II capítulo y valorados en su recepción y aplicación en Venezuela en el III capítulo, hemos encontrado CINCO CRITERIOS que responden a la interrogante propuesta.

Estos criterios son el HUMANISMO INTEGRAL basado en la dignidad de la persona y orientado al bien común que busca encarnarse en la realidad social en estudio. Esta base permite incluir una categoría teológica que san Pablo VI introdujo al inicio de su pontificado: EL DIÁLOGO, que buscamos desarrollar desde una dimensión individual a una dimensión social y comunitaria fundada en la relación Iglesia-Sociedad que él mismo profundizó fruto del CVII y que sirva de referencia para un diálogo con la sociedad civil; promoviendo vías de DESARROLLO INTEGRAL marcado por la solidaridad y fraternidad que bien llamó caridad social, expresión de la nueva ética social que debe buscar la reconstrucción de la sociedad venezolana, logrando una LIBERACIÓN INTEGRAL signada por el Evangelio y encarnada en la justicia social, de forma especial de los pobres y clases populares, todo esto guiado por una ACCIÓN POLÍTICA que sea eje de una democracia participativa del sujeto social, las clases populares y los cuerpos intermedios logrando refundar la sociedad venezolana. Su visión y propuesta pastoral, une la fe y la cultura, el pensamiento y la mística.

LA ENCARNACIÓN DE SU PENSAMIENTO EN VENEZUELA jugó un papel importante a través de la educación en los colegios y universidades católicas, donde se enseñó la doctrina fruto del CVII y los documentos profundizados en esta investigación, logrando formar a cristianos que asumieron roles en el mundo político, industrial y social. Asimismo, la inserción popular de sacerdotes y religiosas con un gran compromiso en la formación de personas para la agrupación de comunidades en pro de vivir la acción política. Podemos decir, que durante el periodo pontificio de san Pablo VI, su pensamiento social fue asumido en Venezuela permitiendo uno de los mejores momentos de la historia democrática del país, donde la promoción humana y el bien común fueron vanguardia en la enseñanza de la Iglesia, desarrollando el protagonismo del sujeto social que fue formado en este pensamiento, por ello creemos que es un referente para la propuesta que queremos proponer.

LA PROPUESTA PASTORAL que ofrecemos colocando en evidencia LA DIMENSIÓN OPERATIVA, no está basada en un proyecto sociopolítico o ideológico, sino fundamentada en los principios de reflexión que presenta la promoción de la dignidad humana, la solidaridad, la subsidiariedad y el bien común, guiados por las virtudes de la libertad, la justicia y la verdad, que permiten encarnar en la sociedad venezolana los criterios que ofrece el pensamiento social de san Pablo VI y que finalmente originaron las orientaciones que modelan la operatividad de una pastoral para la acción política, por medio de sujetos e instrumentos que permitirán a las diferentes Iglesias Locales de Venezuela, ponerlas en práctica según sus características socioculturales y necesidades sociopolíticas.

¿POR QUÉ ESTA PROPUESTA PUEDE APLICARSE EN VENEZUELA? El gobierno que ha dirigido Venezuela en los últimos 20 años, en muchas oportunidades ha referido que la Iglesia no debe entrometerse en política, ante esto será ¿qué los pastores de la Iglesia católica son políticos o la pastoral donde también participan los laicos, se politiza? Es necesario tener claro que la Iglesia interviene en el ámbito sociopolítico, no para salvaguardar sus convicciones, sino para encontrar, acompañar, formar, integrar y liberar al hombre oprimido por estructuras de pecado que rodean su vida humana y social, y ofrecer una liberación integral que tiene su culmen en el plano transcendental. El hombre debe aprender a saber reconocer y aceptar en la Iglesia una actitud política, cuando ella está al servicio del hombre. Aquí una pastoral de una acción política es un camino para una propuesta.

San Pablo VI expresa respecto a la acción política: «¿Es necesario subrayar que se trata aquí ante todo de una acción y no de una ideología? Debe estar apoyada en un proyecto de sociedad coherente en sus medios concretos y en su aspiración, que se alimenta de una concepción plenaria de la vocación del ser humano y de sus diferentes expresiones sociales. No pertenece ni al Estado, ni siquiera a los partidos políticos que se cerraran sobre sí mismos, […] Toca a los grupos establecidos por vínculos culturales y religiosos […] desarrollar en el cuerpo social, de manera desinteresada y por su propio camino, estas convicciones últimas sobre la naturaleza, el origen y el fin de la persona humana y de la sociedad».

¿POR QUÉ PABLO VI INDICÓ EN SU PENSAMIENTO SOCIAL LA NECESIDAD DE LA ACCIÓN POLÍTICA DE LOS CATÓLICOS? Podemos responder desde dos ideas:

La primera es de NATURALEZA HISTÓRICA, expresada en la transformación social actual. En torno a los desafíos actuales, Venezuela requiere un renovado compromiso sociopolítico para responder a las implicaciones morales de la problemática a afrontar. Seguro podemos estar que, para reconstruirla es necesario cambiar no sólo las estructuras de convivencia y organización, sino la renovación de mentalidad y costumbres, basadas en criterios éticos.

La segunda es de NATURALEZA TEOLÓGICA, donde gracias al CVII se ha tomado conciencia de las implicaciones sociales de la misión evangelizadora. Nos referimos a la relación intrínseca de la que habla Pablo VI en Evangelii Nuntiandi, entre evangelización y promoción humana. Su pontificado se interesó en exponer no solo razones, sino criterios para hacer posible la humanización de la sociedad y nos presenta dos formas para ejecutarla. La primera es la acción política, propia de los laicos que organizándose se hacen presente como sal y luz del mundo en los problemas y conflictos sociales. La segunda es la acción eclesial y pastoral, propia de la jerarquía que busca formar la conciencia de quienes tiene a cargo para ser fermento en medio de la masa. Estas dos formas se complementan en un compromiso que busca transformar el mundo desde el Evangelio para la redención del hombre y su liberación integral.

De estas dos premisas, tenemos TRES RAZONES que fundamentan la presencia de los católicos en la acción política: La centralidad de la política en la vida del hombre, la conexión entre evangelización y promoción humana, y la política como la mayor expresión de la caridad.

Por ello, PRESENTAMOS UNA ACCIÓN POLÍTICA, CON MIRADA A UNA PROPUESTA PASTORAL QUE LA ACOMPAÑE, en búsqueda de integrar los diferentes actores sociales y políticos, teniendo como base al sujeto social (el pueblo

venezolano), para lograr el bien común en la sociedad. La acción pastoral de la Iglesia es superior a cualquier acción partidaria del ámbito político. Por ello, esta pastoral no tiene tinte partidario, sino que busca crear una sana política ciudadana, respetando la legítima variedad de opciones que puedan existir, siempre y cuando no vulneren la ley natural, la dignidad de la persona y busquen el bien común. No se puede refundar la sociedad, si no hay conciencia y acciones para que se desarrolle. Refundar significa fortalecer para bien lo que ya existe, sin destruir, incorporando aquellos elementos que permitan el crecimiento humano y social junto a un desarrollo auténtico, al que nos anima san Pablo VI.

El primer paso será PROMOVER DESDE UNA ÉTICA SOCIAL afianzada en la libertad, la justicia, la verdad, la fraternidad y la solidaridad (caridad social), un replanteamiento de la democracia en el ámbito político, para ir renovando y construyendo la conciencia social del venezolano. Esto nos permitirá reafirmar la cultura democrática desde el camino del DIÁLOGO SOCIAL, incorporando a la sociedad civil y sus diferentes organizaciones populares al proceso, logrando que las ideas, proyectos y acciones de la acción política nazcan de las bases y ellos mismos las desarrollen en pro del bien común.

Esta INCORPORACIÓN DE LA SOCIEDAD CIVIL Y LOS GRUPOS INTERMEDIOS, permitirá profundizar la opción por los pobres desde un humanismo encarnado, logrando superar su pasividad y dependencia, llevándolos a ser PROTAGONISTAS Y PARTÍCIPES DE SU DESARROLLO INTEGRAL, PROMOVIENDO AL PUEBLO COMO SUJETO SOCIAL dentro de una auténtica democracia participativa, donde los principios del Evangelio y los criterios que proponemos, se encarnen en cada realidad sociocultural y la evangelización de las realidades sociales logren la liberación integral del hombre que lo prepare a la transcendencia, logrando establecer LA CIVILIZACIÓN DEL AMOR propuesta por san Pablo VI.

Este proyecto pastoral para la acción política en Venezuela busca ser un PROCESO FORMATIVO intelectivo y experiencial, donde los destinatarios se conviertan a su vez en sujetos promotores y agentes evangelizadores bajo la dinámica discípulo-misionero. Siendo luz en la sociedad mediante la acción política. LOS DESTINATARIOS son en primer lugar el pueblo como sujeto social, los estudiantes universitarios de donde saldrá la futura clase dirigente del país, los agentes de pastoral de las Iglesias Locales que serán los primeros evangelizadores de la acción política, los pastores formadores de conciencia social, los cuerpos intermedios y agrupaciones populares fermento en la sociedad civil.

EL PUNTO DE LLEGADA de este proyecto es formar un hombre nuevo con conciencia moral, sentido evangélico crítico, espíritu comunitario y compromiso social. Si esto se da en cada ciudadano se alcanzará la refundación de la sociedad venezolana, con hombres nuevos que hagan posible la participación desde la solidaridad y la fraternidad en comunión. Ya lo recordaba san Pablo VI influenciado por Mounier, que el yo es un nosotros, y no se avanza a la realización del nos sin los otros. Esto se expresa en la solidaridad, donde no se puede avanzar solo, sino con la conciencia de que somos una dignidad junto a la otra, que se necesitan y se ayudan desde la fraternidad. Aquí la promoción humana será su bandera, logrando una sociedad donde reine la justicia social, la verdad y la libertad. La solidaridad nace del deseo de compartir proyectos desde la amistad social.

La acción política se convertirá en un INSTRUMENTO DE HUMANIZACIÓN de los procesos de decisión de la sociedad venezolana, permitiendo un protagonismo popular en la vida pública, caracterizado por la participación activa, creativa y variada de todos en ejercicio de su conciencia ciudadana y dando respuesta a las situaciones de la vida social, cumpliendo con la misión de penetrar de espíritu evangélico la sociedad y las estructuras, buscando favorecer una sociedad desde un humanismo cristiano que san Pablo VI profundizó y nos dejó como herencia, y que ha sido continuado en los siguientes Magisterios pontificios, de manera particular con el papa Francisco en su actual Carta Encíclica Fratelli Tutti. Logrando esto podremos dar gracias a Dios por la vocación política, desde un auténtico gozo espiritual de ser pueblo.

Venezuela al asumir el ámbito de una verdadera acción política, vivirá «el campo de la más amplia caridad, la caridad política». San Pablo VI decía «tomarse en serio la política es una manera exigente de vivir el compromiso cristiano al servicio de los demás». Solo una humanidad que viva desde el amor, podrá garantizar un desarrollo integral desde la solidaridad hasta llegar a la liberación integral que haga transcender al hombre hasta Dios. A esto le llamará Pablo VI: LA CIVILIZACIÓN DEL AMOR.

¿HACIA DONDE APUNTA ESTA PROPUESTA PASTORAL? Este proceso educativo de acción pastoral debe tener un indicativo ético que el pensamiento social de san Pablo VI nos ofrece. Buscamos promover una sociedad con estructuras y centros de formación que libere al hombre y la sociedad venezolana del pecado social y estructural en que se encuentra sumergida, concientizando y formando desde la justicia social, la solidaridad y la fraternidad, inspirando una verdadera vocación de los laicos en la acción política, al igual que purificar cualquier influencia política partidista, superando algunos modelos, aunque necesarios para este momento, de índole asistencial que no presenta una solución a largo plazo, reivindicando el verdadero valor de la subsidiariedad. En otras palabras, es PASAR DE UNA ACCIÓN PASTORAL DE MEDIACIÓN A UNA ACCIÓN PASTORAL DE COMPROMISO Y TESTIMONIO, como aquella que don G.B. Montini iniciaba con la FUCI a inicios del siglo XX.

Esta acción política la proponemos desde una adecuada pastoral en cada IGLESIA LOCAL DE VENEZUELA, la cual deber ser polifónica con la presencia de diferentes actores de la sociedad civil, líderes populares, organizaciones sociales y grupos intermedios. Queremos ofrecer una formación adecuada, procurando espacios, tiempos y procesos de renovación, refundación y eficaz participación en la vida pública por medio de proyectos, programaciones y acciones de forma concreta a sus propias necesidades, mediante itinerarios, responsables, contenidos, instrumentos y medios con los que pueda ejecutar el proyecto para la construcción de una mejor Venezuela. La programación es mas concreta que el proyecto y estará en continua verificación, con el deseo de que responda a lo que la Iglesia debe hacer aquí y ahora.

Por último, quisiera referir una palabra a LA CONTINUIDAD DEL PENSAMIENTO SOCIAL DE SAN PABLO VI EN EL PONTIFICADO DE FRANCISCO, quien le ha llamado su gran maestro. Hoy vemos como el pensamiento de san Pablo VI sigue influyendo en la Iglesia, de manera especial en Francisco, con la invitación a la cultura del encuentro que tiene en su trasfondo el diálogo. Los dos Papas supieron percibir el diálogo como la clave para encontrar al mundo y percibir el Evangelio aggiornado en la cultura contemporánea. Ambos conciben la importancia de la cultura del encuentro y la salida al mundo, involucrándose en la vida de las personas y sociedad en sus culturas, situándolas en el centro de la evangelización. Los dos han sabido leer la realidad para presentar reformas incluso en el mundo político, que permitiesen mejorar la tarea en especial con los pobres, y no solo para cambiar estructuras eclesiales. La relectura del pontificado de Francisco a la luz de las enseñanzas de san Pablo VI, confirma que no es superfluo andar atrás en la historia y analizar el pontificado de Montini y su espíritu de diálogo abierto al mundo y sus realidades sociopolíticas.

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