OpiniónTitulares

SAN PABLO VI Y MEDELLÍN: LA DIMENSIÓN SOCIAL DEL EVANGELIO

Fe creída, Fe vivida

San Pablo VI en el discurso inaugural de la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Medellín ofreció TRES ORIENTACIONES. La primera fue ESPIRITUAL, basada en la comunión con Cristo y las tres virtudes teologales. La segunda PASTORAL, indicando la renovación de la vida evangelizadora ante las grandes transformaciones, donde enseñó que una inteligencia amorosa, guiada por la caridad pastoral, puede unir lo que parece opuesto y evitar cualquier reducción. Este vínculo evangélico une evangelización y liberación como lo presentara en Evangelii Nuntiandi 31. La tercera es SOCIAL, invitando a servir al hombre integralmente, en lo temporal y la eternidad.

Sus directrices fomentaron una acción apostólica e inspiraron una nueva CIVILIZACIÓN MODERNA CRISTIANA, como lo afirmó en su Discurso Inaugural:  «Ante cualquier problema espiritual, pastoral y social, prestará (la Iglesia) su servicio de verdad y de amor en orden a la construcción de una nueva civilización moderna y cristiana».

San Pablo VI desarrolló LA DIMENSIÓN SOCIAL DEL EVANGELIO en la celebración de la Jornada del Desarrollo en consonancia con el mensaje de su Encíclica social PP. Allí afirmó que el problema fundamental en Latinoamérica era el drama del subdesarrollo y la injusticia y proclamó el principio del amor, como medio de renovación social, es decir, la fuerza de la caridad será la que transforme la historia haciéndose eficaz en la acción por la justicia y la paz.

Medellín se desarrolla en un ambiente de dictaduras militares y grupos armados, donde la violencia política y militar están a la base del problema de la violencia. Por ello, Pablo VI resumió su objetivo de la dimensión social desde su HUMANISMO CRISTIANO: «edificar una sociedad nueva, que merezca ponerse como ejemplo, verdaderamente humana y cristiana». Promover un humanismo iluminado por el Evangelio.

Para INTEGRAR LA PROMOCIÓN HUMANA en la acción propia de la Iglesia, destacan tres elementos: un interés por LAS CIRCUNSTANCIAS donde se desarrolla la acción de los cristianos, una sólida REFLEXIÓN TEOLÓGICA sobre la vocación cristiana en la actual coyuntura y un ENFOQUE SOCIAL DE LA PASTORAL para influir en el desarrollo del continente.

Esto buscaba convertir a los cristianos en irradiadores de la formación de comunidades humano-cristianas. Por tanto, LA SALVACIÓN ACONTECE EN EL CARÁCTER RELACIONAL Y SOCIAL DEL SER HUMANO. Los obispos se comprometieron a producir cambios que la sociedad demandaba, no bastaba reflexionar, había que actuar y en este sentido Medellín marcó EL PASO DE UNA IGLESIA REFLEJO A UNA IGLESIA FUENTE, que dio origen a una nueva conciencia eclesial, donde la fe conduce a ver al hombre en cada hombre y en la comunidad donde se desarrolla la historia.

San Pablo VI en su homilía con motivo de la ordenación de 70 sacerdotes latinoamericanos, señaló que había llegado el momento de RECREAR EL PATRIMONIO DE FE Y CIVILIZACIÓN EN EL TIEMPO MODERNO, es decir, asociar en una síntesis nueva y genial los siguientes binomios: lo antiguo y lo moderno, lo espiritual y lo temporal, lo recibido y lo original.

Con este llamado quería un NUEVO TESTIMONIO DE CIVILIZACIÓN CRISTIANA: un Humanismo Cristiano. Esta exhortación fue asumida en el documento de Medellín y Puebla. Medellín asumió la invitación al «integrar toda la escala de valores temporales en la visión global de la fe cristiana» (MD, Introducción, 1). Puebla la situó «al mejor porvenir de los pueblos latinoamericanos, a su liberación y crecimiento en todas las dimensiones de la vida» (PUEBLA 4). La concepción de Pueblo de Dios fue retomada desde esta experiencia y de Medellín a Puebla hubo una revalorización teológica y pastoral.

SAN PABLO VI TUVO TRES MOTIVACIONES generales cuando visitó Medellín: una ligada a la fe, otra a la acción pastoral y otra a los pobres. Este viaje es considerado de positiva influencia frente a las realidades sociales que vivía el continente. Su motivación estuvo marcada por CUATRO ASPECTOS: tomó una clara posición frente a la injusticia social del continente; la DSI y la realidad teológica de los pobres considerándolos sacramento: «ustedes son un sacramento, es decir, una imagen sagrada del Señor entre nosotros»; dando fuerza a una teología conectada con la dimensión social, la realidad teologal de la eucaristía, la paz y la defensa de la vida; y el rechazo de la violencia como medio para cambiar la realidad.

Por tanto, Medellín hizo descubrir LA IMPORTANCIA DE FORMAR EN LA ACCIÓN POLÍTICA A LOS PUEBLOS, para construir una ciudad más justa, en su espíritu y en su letra. Los documentos buscaron la conversión de los corazones y la transformación de las estructuras. Medellín recibió y profundizó la enseñanza eclesiología de Lumen Gentium animando a una Iglesia más comunitaria, esto arrojó un sentido de comunidad y compromiso con el pueblo, siendo este un testimonio para la comunidad política en su acción de bien común.

Pbro. Jhonny Alberto Zambrano Montoya

Comment here