

El día de la memoria litúrgica de San Pedro Nolasco, la familia de la orden de los Mercedarios presente en el municipio Guásimos del estado Táchira, celebra el 25 aniversario de la fundación de la casa de formación religiosa apadrinada por el santo que, a ejemplo de Cristo, dedicó su vida a rescatar a los cautivos y a defender la fe.
Fray Mario Molero Villalobos, religioso de la Orden de la Merced, integrante de la comunidad que hace vida en el Seminario, conversó con Diario Católico sobre esta fecha tan significativa, en la cual darán inicio al Jubileo por este primer cuarto de siglo.
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“Cumplimos 25 años anunciando la libertad”, refirió el religioso, haciendo una semblanza sobre la historia del Seminario Mercedario San Pedro Nolasco de Palmira. Detalló que los primeros Mercedarios que llegaron al Táchira comunicaron su carisma en la iglesia Nuestra Señora del Carmen, en La Concordia, desde donde llevaron acompañamiento a los privados de libertad.

El 17 de marzo de 2001 los religiosos de la Orden se instalaron en la edificación que habían levantado con esfuerzo y entusiasmo para incorporarse en la vida eclesial. Comenzó la formación de seminaristas y al mismo tiempo se desplegó la labor pastoral con la comunidad.
“Las instalaciones del seminario ha sido un lugar donde se vive la fraternidad desde el carisma mercedario, los laicos atraídos por el ideal de nuestro padre san Pedro Nolasco comparten con los religiosos y seminaristas el servicio en favor de los privados de libertad, la entrega generosa de la fraternidad laical mercedaria ha permitido nuevas formas de atender y servir, hoy nuestro seminario es un lugar donde todos como familia vivimos la fe”.
Camino
Fray Mario comentó que actualmente el seminario prepara a 5 seminaristas en sus distintas etapas: el aspirantado, aquellos jóvenes que en una primera fase hacen un discernimiento de la vocación, los formandos, quienes culminado su proceso inicial se incorporan a vivir el carisma mediante el estudio de la filosofía.
Avanzan hacia el pre noviciado, dónde, culminada su preparación, el seminarista es animado a realizar su noviciado, etapa que le permite vivir más íntimamente el carisma y su profesión de votos.
El seminario también es casa de comunidad donde existe la permanencia de tres frailes de votos solemnes, quienes ayudan y acompañan a los seminaristas en el proceso de formación.


La eucaristía por el aniversario del seminario se realizará el seis de mayo y estará presidida por monseñor Ulises Gutiérrez, O. de M. En esta Acción de Gracias se dará apertura al Año Jubilar.
Misión que se extiende y se adapta
Fray Mario señala que a la par de la tarea de formación para la vida religiosa, el seminario lleva a cabo su labor evangelizadora.
“En compañía de la fraternidad laical, los frailes y los seminaristas se incorporan a las obras de misericordia en favor de los hermanos privados de libertad, atendiendo además con diversas actividades a la comunidad cercana”.
Explica que el carisma mercedario no se limita a los privados de libertad, sino que se extiende a “nuevas formas de cautividad” del mundo actual como son la vulnerabilidad de la familia, las drogas, la prostitución, el aborto y la eutanasia.
“El carisma mercedario es una entrega en favor de aquellos que se encuentran en situaciones sociales opresoras, degradantes o que ponen en riesgo su fe, es una redefinición constante de la redención de personas en la sociedad moderna de hoy”.
Es así como se lleva adelante el trabajo con los niños a través de retiros que motivan la participación en obras de misericordia, incorporando a todos los integrantes de las familias.

Compromiso
A las puertas de la celebración aniversario, el seminario mantiene y renueva el compromiso con la Iglesia católica universal y con los fieles de Táchira y de Venezuela, para ser mensajeros de la misericordia, inspirados en la advocación mariana que los agrupa y el llamado que la madre de Nuestro Señor hiciera a San Pedro Nolasco.
“Los que seguimos las huellas de San Pedro Nolasco buscamos ser imitadores de Cristo Redentor, con una entrega generosa, una caridad activa y encarnada, que proclama el compromiso social y la fe”.
Ana Leticia Zambrano


