¡No debemos desanimarnos, no debemos rendirnos! Y ustedes, jóvenes, con sus sueños y su creatividad, pueden dar una contribución fundamental. ¡Ahora, y no mañana! ¡Porque ustedes son el presente de la esperanza!
En su mensaje, el Pontífice implora desde el cielo una completa recuperación para los heridos, la fuerza de la esperanza cristiana para todos los afectados por este desastre y recuerda con gratitud a quienes participaron en las operaciones de rescate
“Una jornada de ayuno y oración, implorando al Señor que nos conceda la paz y la justicia, y que enjugue las lágrimas de quienes sufren a causa de los conflictos armados en curso”
Mientras saluda a las numerosas personas que esperan su llegada, frente a la puerta de Villa Barberini, que será su residencia durante estos días, el Papa responde a las preguntas de algunos periodistas sobre la actualidad internacional
“Son palabras contundentes. Jesús no las pronuncia para condenar, sino para mostrar que el amor, cuando es verdadero, no puede prescindir de la verdad"