Con inmensa alegría y el corazón colmado de gratitud, la Diócesis de San Cristóbal celebra la Ordenación Diaconal de José Gregorio Lavacude Labrador, conferida por la imposición de manos de Mons. Juan Alberto Ayala, Obispo Auxiliar.
Lea también: Segunda convivencia de aspirantes al Seminario Menor
La ceremonia se llevó a cabo este 30 de mayo a las 5:00 pm en la Parroquia San José Obrero de San Josecito, en el municipio Torbes —comunidad que, como destacó Mons. Ayala, lo ha recibido con los brazos abiertos para que siga configurándose con Cristo Buen Pastor—.
Estuvo acompañado por su tía Lucía y el Sr. Evangelista (sus padres de crianza), quienes lo acogieron con amor en su hogar tras vivir la orfandad a muy temprana edad, convirtiendo su casa en una verdadera escuela de fe y humanidad.

Estuvo acompañado por familiares, amigos y un gran número de sacerdotes del clero tachirense.
Un camino de fe forjado desde la niñez. Desde niño formó parte de la Iglesia, como monaguillo —donde al ver al sacerdote revestirse sentía en su corazón: «Yo quiero ser como él»—, hasta ingresar al Seminario Diocesano en el 2013.

En una emotiva e inspiradora predicación, Mons. Ayala recordó que «las dificultades y obstáculos en la vida no son decisivos cuando el que manda en nuestro corazón es Dios». Le regaló tres claves fundamentales:
La iniciativa es de Dios, «No temas, yo estoy contigo». El ministerio no se sostiene en los talentos propios, sino en la fidelidad de Aquél que te llamó.
La humildad, el diaconado no es un escalón de poder ni un honor social, sino configurarse con Cristo-Siervo: El peor enemigo del servicio es el clericalismo y el orgullo. Un ministerio fecundo busca pasar desapercibido para que Cristo brille.

Permanecer en él, cuidarse del «activismo pastoral». El diaconado no es un «hacer cosas», sino ser presencia viva de Cristo, Mons. le recordó con fuerza: «Tu ministerio será exitoso no por cuánta gente te aplauda, sino a cuántas salves.
El diacono resumió en esta frase su historia vocacional: ¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios? Jn 11, 40.











Vicaría Episcopal de Comunicación


