Una dignidad que nos hace únicos en el universo, a cada uno de nosotros, a cada persona, pero esa misma condición nos hace un grano imperceptible en ese mismo universo. Así lo reconoce el Salmo 25,16 cuando afirma: “Ten piedad de mí, Señor, porque soy único y pobre”
Es necesario fortalecer “el contenido, la expresión y la comprensión”, para lograr crear comunión en el proceso evangelizador: primer anuncio, catequesis o ahondamiento de la fe
El sacerdote, ministro de Jesucristo, celebra, vive y participa del misterio eucarístico como servidor y testigo, no como un funcionario sino como un pastor, que guía y conoce a sus ovejas, llevándolas por caminos de fe, esperanza y caridad
“En su ministerio amo a la Iglesia y se entregó por completo a ella, era un enamorado de la Palabra de Dios la cual se constituyó en principio y fundamento de su vida ministerial"