Para el poeta, la vida es una obra de teatro en constante ejecución, mientras que, para la Madre Félix, esa obra era el Reino de Dios manifestado en la cultura y en la dignidad de la mujer
“Dios nos preguntará si hemos cultivado y cuidado el mundo que Él ha creado, y si hemos cuidado de nuestros hermanos y hermanas. ¿Cuál será nuestra respuesta?”
Entre quienes aplaudieron las palabras del Pontífice Agustino, sintiéndolas especialmente cercanas, se encontraban los aproximadamente setenta cardiólogos y profesionales sanitarios del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid
Estaba vestida de blanco, con velo del mismo color, una cinta azul en la cintura, las manos unidas en actitud de oración, descalza, con una rosa dorada en cada uno de sus pies
“No veas nos diría San Cirilo en el pan y en el vino meros elementos naturales; la fe te asegura que son su cuerpo y su sangre, aunque tus sentidos te sugieran otra cosa”