San Francisco nació en el castillo de Sales, en Saboya, el 21 de agosto de 1567, miembro de una familia prominente prefirió entregarse a la fe cristiana y execrando todos sus títulos nobiliarios, acción que lo convirtió en uno de los teólogos más respetados de su época.
“Fue un gran predicador y fundó, con la baronesa Juana de Chantal, la Orden de la Visitación. Ejerció una fuerte influencia dentro de la Iglesia Católica y también fue muy relevante entre los gobernantes civiles”.
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En 1591 le otorgaron el grado de doctor en leyes en esta última institución y fue ordenado sacerdote dos años después. Para el 1594 fue enviado a Chablais, una antigua región del ducado de Saboya, para convertir a los calvinistas y en 1602 fue nombrado obispo de Ginebra.
“El 6 de junio de 1610 Francisco de Sales, Juana de Chantal y Charlotte de Bréchard fundaron en Annecy, Francia, la Orden de la Visitación de Santa María, establecida inicialmente en un modesto edificio conocido como Casa de la Galería, de la cual se conserva la bodega. El nombre hace referencia a la Visitación de la Virgen María a santa Isabel”.
Las obras más relevantes del santo son los conocidos clásicos religiosos Introducción a la vida devota (1609) y Tratado sobre el amor de Dios, sumado a un sinnúmero de cartas y sermones.
Francisco de Sales falleció en Lyon el 28 de diciembre de 1622.
“Se cuenta que al hacerle la autopsia le encontraron el hígado endurecido como una piedra. Esto se explica por la enorme violencia que tuvo que hacerse este hombre de fuerte carácter para hacerse y aparecer amable, delicado y bondadoso en el trato”
Francisco de Sales fue canonizado en 1665. En 1877, Pío IX lo proclamó Doctor de la Iglesia. Es el santo es el patrono de los escritores y periodistas católicos, además patrono de los sordomudos por haber cuidado, durante 17 años, a un hombre que sufría esta discapacidad.
Oración
Glorioso San Francisco de Sales
vuestro nombre porta la dulzura del corazón más afligido
vuestras obras destilan la selecta miel de la piedad
vuestra vida fue un continuo holocausto de amor perfecto lleno del verdadero gusto por las cosas espirituales, y del generoso abandono en la amorosa divina voluntad.
Enséñame la humildad interior, la dulzura de nuestro exterior,
y la imitación de todas las virtudes que has sabido copiar
de los Corazones de Jesús y de María.
Carlos A. Ramírez B.


