La conmemoración del Corpus Christi es la invitación a todos los fieles a contemplar el misterio de amor de Dios quien se hace presente en la Eucaristía, el sacramento más excelso instaurado por Jesucristo en la Última Cena.
Esta solemnidad es la muestra de Jesucristo presente, no solo en los textos bíblicos sino en cada templo, en cada celebración eucarística. Es además un mensaje poderoso, espiritual y colmado de fe para que hermanos y hermanas se unan por el pan celestial que fecunda en nuestros corazones amor, esperanza y caridad.
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Es a su vez un desafío para todos, para enrumbarnos a vivir acorde con la dicha que recibimos, ser paradigma en la conformación de vidas de entrega y servicio, semejante a la del Señor y que, con ello, multipliquemos el amor, seamos más serviciales para conquistar el perdón y la salvación eterna.
La celebración del Corpus Christi debe promover dentro de cada uno la emoción profunda de entender que Dios está con nosotros como una parte llena de humildad, pero vasta de gloria y felicidad y, que, con ello, se inspire a quienes nos rodean para que sigan el ejemplo y conquisten ser dignos de estar a su lado.
Una marca de fe
Para el presbítero José Alirio Zambrano, párroco de la parroquia Santísimo Sacramento de Rubio, municipio Junín, esta conmemoración es importante porque abarca una serie de aspectos que son clave para los feligreses, en los que destaca que se celebra la presencia real de Jesús en la Eucaristía, recordando que, en la misa, el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.
Sumado a ello, reitera el párroco, es un momento para agradecer a Dios por el regalo de la Eucaristía y la comunión con Cristo, el cual alimenta la vida espiritual, tan vital e importante para los fieles.

“Los feligreses son invitados a adorar a Jesús sacramentado, reconociendo su presencia en el Santísimo Sacramento. La festividad fortalece la fe de la comunidad en la importancia de la Eucaristía como sustento espiritual y vínculo de unidad entre los miembros de la Iglesia”.
El presbítero también presenta una serie de actividades que deberían realizarse con el fin de enaltecer esta solemnidad como parte importante para la comunidad católica que hace vida en las distintas parroquias. Por ello, sugiere que se celebre la misa destacando la Eucaristía, a través de himnos y oraciones especiales que alaben el Cuerpo de Cristo.
Además, acota, que se debe realizar una procesión con el Santísimo Sacramento, donde los fieles además de acompañar adoren a Jesús presente en la Eucaristía, llevándolo colmado de fe, amor y convicción por las calles bajo palio.

“Se debe organizar horas de adoración en la parroquia, permitiendo que los feligreses se acerquen a rezar y contemplar el Santísimo Sacramento durante el día. Como las 40 horas de adoración a Jesús Eucaristía. Ofrecer charlas o actividades catequéticas que ayuden a los fieles a comprender mejor el sacramento de la Eucaristía y su importancia en la vida cristiana”.
¿Si viven los católicos bajo la premisa de la solemnidad del Corpus Christi?
Pues no, no todos, algunos sí. Los que tienen mayor vivencia eucarística, los que han comprendido la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, los que tienen un compromiso con la comunidad y con la parroquia, con los grupos apostolados, como por ejemplo los de la Cofradía del Santísimo, ellos y muchos otros miembros de nuestras comunidades, de nuestros grupos, pues dan testimonio público de su amor a Jesús eucaristía, participando en estas celebraciones, así como también pues haciendo servicio de caridad, ayudando a los más pobres, a los más necesitados, y formándose, preparándose, transmitiendo la fe a otras personas.
Algunos pues viven esta dimensión eucarística, y otros no, pero todos estamos llamados a vivirla, y es una buena oportunidad para invitar a todos a sentir la presencia de Cristo en la Eucaristía, a amarlo, a adorarlo, a alabarlo, a bendecirlo, siempre.
¿Qué mensaje les envía a los fieles para que conmemoren esta solemnidad?
Que reconozcamos la presencia de Jesús en la Eucaristía, que participemos en las horas santas que se realizan en cada parroquia, donde se hacen las 40 horas, que no dejemos de ir, de participar, que no pase ningún día o ninguna semana de nuestras vidas, de ir a hablar con Jesús, que está allí en el Sagrario, que está en la Eucaristía, que no dejemos de participar en la Eucaristía, de poder recibir a Jesús, de poder comulgar, de poder tenerlo en nuestras vidas, y de pedirle al Señor que se quede siempre con nosotros, para que nos ilumine, nos acompañe, nos fortalezca, y que, sí, que salgamos a decirle a Él, a Dios, lo amamos, a decirle a los demás cuán importante es Jesús para nosotros en nuestras vidas, y que transmitamos esa fe con alegría, con entusiasmo, con amor, siendo generosos, siendo compasivos, siendo misericordiosos e irradiando la alegría de esta celebración, porque Jesús está con nosotros, vive con nosotros, y está allí en la hostia consagrada.

Historia
La Iglesia Católica honra la Presencia de Cristo en la Santa Eucaristía con una fiesta especial que debe a Santa Juliana de Lieja, monja del siglo XIII nacida en Bélgica, que tuvo un gran amor por la Eucaristía.
A los 16 años tuvo una visión de la Iglesia como una luna llena con un punto oscuro que significaba que a la Iglesia le faltaba una fiesta dedicada únicamente al Cuerpo y Sangre de Cristo.
A pesar de que tuvo la misma visión varias veces, no creía que pudiera ella hacer nada para que se instituyera esa fiesta por lo que mantuvo en secreto su visión por muchos años.
Una vez elegida priora de su convento, finalmente expuso a su confesor la visión y él, a su vez, lo informó al obispo. Esto, de alguna manera, inició el camino hacia la institución de la fiesta del Corpus Christi.
En 1264, el papa Urbano IV instituyó oficialmente la solemnidad mediante la Bula Transiturus de hoc mundo, estableciendo que se celebrara el jueves siguiente a la solemnidad de la Santísima Trinidad (es decir, 60 días después del Domingo de Resurrección).
Además, encargó a Santo Tomás de Aquino la redacción de los textos litúrgicos para la misa y el oficio del día, muchos de los cuales aún se utilizan en la actualidad.
Carlos A. Ramírez B.


