La Eucaristía es, sin lugar a dudas, el corazón y la cumbre de la Iglesia. En cada Misa, no estamos repitiendo el sacrificio de la cruz, sino haciéndolo presente en el altar
La eucaristía nos consoló con la promesa de la Plegaria Eucarística III: en el reino eterno, Dios mismo enjugará toda lágrima de nuestros ojos y, al contemplarlo tal como es, seremos para siempre semejantes a Él
Como nos enseñó San Cirilo de Jerusalén, al presentar a Cristo inmolado sobre el altar, intercedemos eficazmente por aquellos que aún necesitan purificación, para que el Dios amigo de los hombres los conduzca a la luz y a la paz perpetua
La Iglesia Católica honra la Presencia de Cristo en la Santa Eucaristía con una fiesta especial que debe a Santa Juliana de Lieja, monja del siglo XIII nacida en Bélgica, que tuvo un gran amor por la Eucaristía
La eucaristía es fiesta, es el vino nuevo que alegra el corazón del hombre y nos permite vislumbrar las bodas eternas con el padre. No es un rito seco, es el cumplimiento de la alegría que tanto anhela nuestro pueblo tachirense
También la llamamos Banquete del Señor. Este nombre nos traslada a la víspera de la Pasión, a la intimidad de la Última Cena. Pero es más que un recuerdo; es la anticipación del banquete de bodas del Cordero en la Jerusalén celestial