En la iglesia de San Pedro en Capacho Nuevo, la feligresía participó de la procesión solemne y la eucaristía con motivo de la fiesta de San Pedro y San Pablo.
El obispo de la diócesis de San Cristóbal, monseñor Lisandro Rivas presidió la misa acompañado por el presbítero Rafael Sandia, párroco, y sacerdotes de la zona de frontera.
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En la homilía, el obispo invitó a considerar el testimonio de San Pedro como una fuente de renovación de la fe en la Iglesia local y recordó que en esta solemnidad de la Iglesia Universal se celebra también el día del Papa, el sucesor de Pedro.
«Celebrar esta fiesta nos exige una sola cosa fundamental: confianza y fe en Dios. Jesús llamó a un hombre sencillo y humilde como Pedro y a él le encomendó edificar la Iglesia».

Señaló que estamos llamados a testimoniar la fe con claridad y convicción. En ese camino es necesario tomar conciencia sobre lo que se profesa en la oración del Credo, para poder defenderlo y vivirlo.
Se refirió también al testimonio de Pablo, quien predicó a Jesús con valentía y al igual que Pedro, entregó la vida por la fe.

«Hoy el Señor nos invita, cómo a Pedro, a seguir adelante con la certeza de que Dios está siempre de nuestra parte, nos llama a levantarnos, a no quedarnos ensimismados, a soltar las cadenas que nos retienen y salir al encuentro con los hermanos».
Dijo que lo que debe caracterizarnos como pueblo de Dios es el servicio. También recordó que es necesario aliviar el corazón de odios y rencores.

«Pidamos la intercesión de San Pedro para que nuestra fe sea firme como la roca y podamos defenderla a través de nuestro testimonio y nuestro servicio a los más necesitados».
Luego de la homilía fueron instituidos y bendecidos los ministros extraordinarios de la comunión y proclamadores de la Palabra. Interrogados sobre su disposición de servicio a la Iglesia, se les encomendó hacerlo con entrega, respeto y compromiso.

Después de la comunión, el presbítero Rafael Sandia agradeció la presencia de monseñor Lisandro en la fiesta patronal y a todos los fieles y servidores que hicieron posible la realización de la novena y las actividades parroquiales.


