En este artículo buscaré aterrizar algunos conceptos técnicos de la comunicación al servicio del Evangelio, promoviendo su buen uso para seguir comunicando vida en espíritu y verdad.
Más allá del emisor y el receptor
En la escuela aprendimos que la comunicación requiere un emisor, un receptor y un mensaje. Sin embargo, en el mundo digital, el “código” (el lenguaje que usamos) lo cambia todo. No nos comunicamos igual con un niño que con un anciano, ni hablamos igual con un amigo que con un superior.
En internet, ese lenguaje se llama comunicación en línea, y para el evangelizador es vital dominarlo si quiere que la semilla de la Palabra caiga en tierra fértil.
Un diccionario para la misión
Para movernos con soltura en las redes de nuestras parroquias, debemos familiarizarnos con términos que hoy son parte de la cultura digital, por ello les quiero presentar algunos que nos pueden ayudar, sobre todo a los nativos digitales: Hashtag (#): No es solo un adorno; es una etiqueta que facilita búsquedas. Usar #comunicandovida o #diocesissc ayuda a que nuestra conversación se una a un tema global.
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Trending (Tendencia): Es el tema del momento. Como Iglesia, debemos estar atentos a las tendencias para iluminarlas con la luz del Evangelio.
Emojis y Gifs: Son los gestos de la era digital. Un emoji adecuado puede transmitir la ternura o la alegría que a veces las palabras solas no logran.
Memes: Una idea o pensamiento que se replica rápidamente. Un meme bien usado puede ser una herramienta poderosa de catequesis con humor y cercanía.
Troles y Haters: Lamentablemente, existen personas que buscan molestar o difamar. Ante ellos, el agente comunicacional debe responder con la “mansedumbre de Cristo”, sin caer en provocaciones ni perder la caridad.
Foro en Internet es un sitio de discusión en línea, las personas publican mensajes sobre un tema, creando de esta forma un hilo de conversación, se publica una opinión que será leída más tarde por alguien quien puede comentarla o no.
Bot, (de robot) es un programa informático que efectúa automáticamente tareas repetitivas a través de Internet. En las redes sociales, los bots se utilizan para simular la interacción humana, incrementando artificialmente el número de visitas o seguidores, o automatizando respuestas para posicionar mensajes o influir en debates.
Una parroquia sin fronteras ni horarios
La comunicación en internet rompe dos barreras que antes nos limitaban. En primer lugar, sin límites territoriales: Tu parroquia ya no termina en la esquina de la plaza. Personas de otras ciudades o países pueden visitar tus redes. Somos una Iglesia universal en una pantalla local. En segundo lugar, sin límites temporales: Internet no duerme. Vivimos en la sociedad del ahora. Esto nos exige estar atentos, pero también ser prudentes; en internet nada muere, lo que publiques puede ser guardado para siempre con una captura de pantalla.
Del monólogo a la comunidad
El mayor error que podemos cometer en nuestras redes sociales parroquiales es usar la comunicación como un monólogo estático. La comunicación en internet se basa en la interacción.
Los seguidores (discípulos) valorarán que respondas pronto, que les preguntes cómo están, que hagas encuestas o pidas intenciones de oración. No pienses en lectores o público; piensa en comunidad.
Cautiva a tu audiencia con títulos sugerentes, cuida la estética de tus fotos y videos, y recuerda que la belleza es el primer camino para llegar a Dios.
Al final, te toca a ti, poco a poco, conocer a tu audiencia. Haz preguntas, provoca el intercambio y deja que el Espíritu Santo hable a través de tu creatividad. ¡Sigamos comunicando Vida!
Pbro. Jhonny Zambrano


