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Fe creída, Fe vivida: ¿De dónde viene la DSI?

Pbro. Jhonny Alberto Zambrano Montoya

 

Iniciamos este espacio de acercamiento a la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) con el fin de ir conociendo y reflexionando sobre su origen, desarrollo y sobre todo su actualización en América Latina y Venezuela.

Pero, ¿Qué es la DSI? La DSI viene de la vida, aun cuando se acentúa en principios generales, se subraya en los datos reales de la vida concreta. Es decir, es un corpus doctrinal que se configura en el diálogo entre la Revelación, la experiencia de la comunidad cristiana y las cuestiones sociales de cada tiempo. Por lo mismo se actualiza constantemente.

Pero, para echar a andar esta reflexión nos preguntamos ¿qué significa la realidad social? Lo primero que hay que decir es que es un descubrimiento de la concepción del hombre y su contexto social progresivamente.

San Pablo VI decía que cada momento histórico de las diversas épocas nos presenta un contexto social al que la Iglesia ha tenido que ofrecer un acompañamiento, iluminación y promoción, desde los principios evangélicos y su propia historia (Cfr. OA 42).

Entre los factores que han permitido esta evolución de la DSI tenemos: la reflexión consciente desde el Evangelio de las realidades sociales cambiantes, la sensibilidad propia de la Iglesia hacia los más vulnerables (los pobres) y su experiencia milenaria en humanidad diría Pablo VI, que permite actuar en perspectiva histórica y creativa en cada época.

¿Cómo fue formándose la DSI? Presentaremos de forma breve algunos antecedentes.

La Sagrada Escritura, que nos presenta la creación del hombre a imagen y semejanza de Dios estableciendo una relación esencial de amistad y unidad, que el hombre rompió originando consecuencias sociales como la esclavitud, injusticias, imperfección de la sociedad… Sin embargo, Dios libera de esa esclavitud política, económica y social al pueblo de Israel, ofreciendo una ley fundamento de convivencia, basada en el amor con gestos de justicia y solidaridad. Los profetas fueron voces importantes para que esto se fuese denunciado y cumplido.

Asimismo, en los Evangelios se deducen principios que la Revelación ofrece en gestos y palabras de Jesús (Cfr. DV2) que progresivamente va configurando aspectos fundamentales de la DSI, como el de la liberación integral del hombre, a quien coloca sobre las instituciones políticas y religiosas de su tiempo, priorizando el ser al tener.

Los Padres de la Iglesia fueron unos singulares intérpretes de la Escritura y la Tradición, fueron presentando entre otras cosas un sentido social del Evangelio, denunciando el afán del poder y poseer, marcando una serie de principios básicos en el orden social, con el fin de colocar en evidencia la unidad e igualdad de las relaciones humanas, a lo que hoy llamamos primacía del bien común sobre los intereses particulares, subordinando las relaciones sociales y económicas a la justicia y la caridad, haciendo crecer en conciencia cada situación que requería una respuesta. En el orden económico ofrecieron valores humanos sobre las riquezas en relación a las necesidades básicas del hombre alejando la avaricia, al igual que el sentido de la propiedad como un don de administrar.

En la Edad Media y Moderna aparece otro escenario con aspectos racionales y canónicos, como la dignidad y dominio del hombre. Se desarrollaron aspectos sociopolíticos no sistemáticamente: se habla de comunidad de bienes y propiedad privada, derecho natural y derecho positivo, derecho del pobre o licitud del robo por necesidad, licitud del comercio, precio justo y usura, trabajo manual y su obligatoriedad, entre otros. Hay una nueva concepción del hombre, el derecho a la conquista y la guerra, el indio y el hombre, los dominios del derecho internacional, el derecho penal y la ciencia política con sus autores más significativos: Francisco de Vitoria, Alfonso de Castro, Francisco Suárez y Luis de Molina.

Entre los antecedentes más inmediatos a la DSI están el Catolicismo Social, el movimiento seglar de acción social y de estudio de los problemas derivados de la moderna cuestión social, que tiene lugar en Europa. En Francia se inicia en 1870 con la fundación de la Obra de los círculos, (círculos de obreros) que se extiende rápidamente en las principales ciudades. En Alemania se encuentra monseñor Ketteler, precursor del catolicismo social, que organizará los círculos obreros católicos y los congresos católicos alemanes. En Austria se inicia una importante labor de publicaciones sociales. Pocos años más tarde, León XIII creó el Comité Romano de Estudios Sociales, con cierto carácter internacional.

La escolástica será una de las fuentes de inspiración del catolicismo social, donde estarán presentes laicos y pastores. Diversos cardenales y obispos, con anterioridad a la Rerum Novarum (RN), ya apoyaban el catolicismo social. La cuestión social comienza a tener influencia en Papas y obispos, tomando conciencia de la necesidad de intervenir con enseñanza en las cuestiones sociales y formar la conciencia de los fieles. El Magisterio de León XIII ira reforzando esta conciencia social por medio de Encíclicas referentes a cuestiones políticas anteriores a la RN.

Por tanto, con estos antecedentes se comenzaba a dar conciencia a un cuerpo doctrinal que se ira configurando a partir de las Encíclicas Sociales, que llamaremos DSI. En los próximos artículos la profundizaremos, al igual que el pensamiento social producido en Latinoamérica desde las Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano y los documentos de la Conferencia Episcopal Venezolana, buscando iluminar la realidad sociopolítica venezolana desde el Evangelio y la DSI.

 

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