Todo comenzó en la oscuridad de Getsemaní, donde el “Abbá” de Jesús fue un acto de rendición a la voluntad del Padre. Al llegar al Calvario, esa rendición se convierte en victoria
Jesús mismo pidió a sus discípulos preparar cuidadosamente una sala grande para la Última Cena. Él no improvisó. Hubo una delicadeza previa, una sensibilidad litúrgica que hoy nosotros heredamos
El valor de la presencia digital del clero es fecundo solo si está bien enraizado en la vida que es Cristo. Sin vida interior y oración, el sacerdote en la red es solo un “influencer” más; con Cristo, es un canal de gracia
La eucaristía es la meta suprema de esa unidad. Por esta razón, debemos ser claros y prudentes: no es posible la concelebración eucarística con comunidades que no están en plena comunión visible con la Iglesia Católica