El miedo es el gran paralizador de la misión. Nos encierra en una falsa comodidad y nos vuelve cómplices del silencio. Sin embargo, este texto evangélico es un llamado a la parresía, esa audacia santa para dar testimonio de Cristo sin temor al juicio social o al rechazo
El Papa León XIV rebate esta postura devolviéndonos la mirada al verdadero ser humano, cuya existencia se define por la relación, la fragilidad, el cuidado mutuo y el amor. En la visión cristiana, el límite no es un defecto: es lo que nos hace humanos
A partir de los siglos XI y XII, bajo el influjo de la espiritualidad benedictina y cisterciense, la devoción comenzó a peregrinar de la llaga exterior hacia el órgano interior
Cuando en nuestros templos de la Diócesis de San Cristóbal se proclaman estas lecturas, no estamos haciendo memoria de un texto antiguo o de una historia del pasado
Las multitudes de nuestro tiempo siguen estando heridas y dispersas. Ante este panorama, el reclamo de Cristo resuena con urgencia: "La cosecha es abundante, pero los obreros son pocos"
La historia de la torre de Babel la podemos ubicar en los orígenes de la humanidad. Los seres humanos, una vez establecidos en la llanura de Senaar, deciden asegurar estabilidad, poder y perpetuarse un nombre. Deciden, entonces, construir una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue hasta el cielo
Ningún progreso puede llamarse auténtico si solo abarca el área económica mientras mutila la vida del espíritu o destruye la creación. El desarrollo solo es verdadero si abarca a toda la persona y a todas las personas