No solo
representa el modelo por excelencia de santidad para nuestra Iglesia, sino por
constituir uno de los testimonios más hermosos y perfectos de humildad y fe
Es gratificante saber que un mensaje bien pensado, nacido de la oración, puede cambiar el día de una persona, ofreciéndole ese instante de encuentro con Jesús que tanto anhelaba en medio de su navegación
¿Reflejamos en nuestra comunidad la luz de Cristo o somos espejos del pesimismo reinante? La Cuaresma es el tiempo propicio para limpiar el rostro de nuestra fe de las manchas del egoísmo y la indiferencia
Esa verdad a la que se refiere también la sintió profundamente Walt Whitman: “Hay algo en mí no sé lo que es pero sé que está en mí […] No sé qué es esto es algo sin nombre una palabra nunca dicha; No está en ningún diccionario, ninguna expresión, ningún símbolo”
Pero nuestra relación con Jesús Sacramentado no termina cuando se dice: “Pueden ir en paz”. El culto que damos a la Eucaristía fuera de la misa tiene un valor inestimable