En medio del polvo y las grietas, ¿dónde encontramos hoy ese tesoro? Lo vemos en la solidaridad incansable de nuestras comunidades, en el pan compartido con quien lo perdió todo, en las manos de voluntarios que rescatan vidas y en la fe inquebrantable de las familias golpeadas
Como nos enseñó San Cirilo de Jerusalén, al presentar a Cristo inmolado sobre el altar, intercedemos eficazmente por aquellos que aún necesitan purificación, para que el Dios amigo de los hombres los conduzca a la luz y a la paz perpetua
El mundo, que es el campo de Dios, parece a menudo invadido por la cizaña: la división, la desesperanza y las heridas sociales que dificultan el encuentro
Las redes sociales son sistemas abiertos que nos permiten conectar con personas que quizás nunca entrarían a un templo, pero que están dispuestas a interactuar con un mensaje de esperanza en sus pantallas, para luego entrar a tener la experiencia personal de comunidad en una parroquia
Santa Teresa de Jesús escribió que el alma humana es un castillo de diamante o muy claro cristal, con siete moradas concéntricas y a Dios en el centro. Lo más audaz de la metáfora es que el castillo no está en ningún lugar del mundo; el castillo somos nosotros mismos
En el sacrificio eucarístico, no solo llevamos al altar el pan y el vino, en ellos, toda la creación amada por Dios es presentada al Padre a través de la muerte y resurrección de su Hijo