«Por el respeto de la vida humana» es la intención de oración que el Papa León XIV confía a toda la Iglesia para el mes de julio. A través de la iniciativa Reza con el Papa, promovida por la Red Mundial de Oración del Papa, el Pontífice invita a los fieles y a las personas de buena voluntad a elevar su plegaria para que cada ser humano sea acogido, protegido y respetado en todas las etapas de su existencia.
La intención prolonga una convicción que el Santo Padre ha expresado en distintas ocasiones durante su ministerio petrino. En su reciente Viaje Apostólico a España, durante su intervención ante el Congreso de los Diputados, afirmó que «toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia», subrayando que la defensa de la vida constituye una auténtica «meta de civilización».
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En la oración que acompaña la intención de este mes, León XIV se dirige al «Señor de la vida» y reconoce que cada persona es «un don sagrado que refleja tu rostro». Al mismo tiempo, pide la gracia de reconocer y custodiar «el valor único e irrepetible de cada ser humano», aprendiendo a acoger la vida sin condiciones, sostener con ternura la fragilidad, acompañar con respeto cada etapa de la existencia y defender con valentía a quienes no tienen voz.
La plegaria incluye también una petición de perdón por las ocasiones en que prevalece la indiferencia o la cultura del descarte, cuando se deja de reconocer en el otro a una persona digna de amor. Finalmente, el Obispo de Roma encomienda a Dios el deseo de que la Iglesia sea «un hogar abierto donde toda existencia sea celebrada, donde nadie se sienta sobrante» y donde la dignidad humana sea siempre respetada y protegida.
Una llamada ante los desafíos de nuestro tiempo
La intención de julio adquiere una resonancia particular en un contexto en el que numerosas formas de vulneración de la vida continúan interpelando a la comunidad internacional.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud, cada año se producen alrededor de 73 millones de abortos inducidos en el mundo. Al mismo tiempo, diversos países mantienen abiertos debates sobre la eutanasia y el suicidio asistido. A ello se suma el incremento de las ejecuciones por pena de muerte: Amnistía Internacional registró al menos 2.707 ejecuciones durante 2025, la cifra más alta desde 1981. Por otra parte, la OMS señala que una de cada seis personas mayores de 60 años sufre algún tipo de abuso.
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